No me gustan los mensajes de codependencia. Entiendo que siempre necesitaremos como país de la ayuda de otras naciones, las cooperaciones, los acuerdos y las inversiones, pero hay maneras para hacerlas y, según leo, lo ocurrido en la política internacional de Nicaragua se vio como un acto más desesperado que estratégico, más desafiante que conciliador. No entraré en temas para expertos si es mejor o peor; no obstante, interpreto unas señales que todo nicaragüense debe estar alerta.
Taiwán ayudó incondicionalmente por mucho tiempo al Gobierno de Nicaragua, era su principal donante, le entregó millonarias cantidades de dinero y fue el gran benefactor en casi todos sus proyectos. Cuando se dieron cuenta que ya no necesitarían más le dieron una estocada, de pasar reconociéndolos durante años, ahora reconocen solamente a China como único país, sin duda se ve como una falta de ética por la forma en cómo sucedió. Las personas que quieren sostenerse en el poder demuestran no tener principios a la hora de defender su posición. Hoy fue Taiwán, pero mañana podría ser cualquiera por los cambios bruscos e inesperados de los círculos que tienen las riendas del terruño.
El país es de todos
La foto de la firma del acuerdo con China es una bofetada a todos los nicaragüenses. ¿Se negocia por el bienestar de un país o de una familia? Esperaba ver a profesionales prominentes y cerebros muy capacitados con currículos asombrosos reunidos para debatir los acuerdos y negociar lo que realmente le conviene a todos los nicaragüenses, para mi sorpresa se fortaleció una imagen que se negocia por la sostenibilidad de unos pocos, no de una mayoría.
Siempre pierde el fanático
Haciendo un viraje de temas como se hacía desde el montículo, el tema caliente en el beisbol es la negociación y acuerdos entre dueños de los equipos de Grandes Ligas con el sindicato de jugadores. Unos quieren aumentar a 29.5 años el tiempo de permanencia hasta llegar a la agencia libre, el otro lado quiere que sea en menos, uno pretende aumento del salario mínimo que pasa los 500 mil dólares, entretanto la otra parte busca reducción o congelación; se busca desaparecer el arbitraje cuando la contraparte pretende que se aspire a ello en menos tiempo, en fin, es una telaraña de asuntos complejos de resolver, pero que con el diálogo seguramente se hará.
Lo que a veces se pierde de vista es al fanático. El aficionado es quien siempre pierde y debería ser el primer consentido. Son ellos quien pagan los boletos, compran suvenires, se suscriben a los paquetes de televisión y alientan en las buenas y malas a sus franquicias. Yo veo necesario el diálogo para converger en puntos medios, sin perder de vista la importancia del fanático.