Las sanciones que han recibido la familia y los funcionarios Daniel Ortega por parte del gobierno Estados Unidos sería una de las principales razones para que el dictador vea como un «socio atractivo» a la China comunista, explica un reportaje de Reuters, debido a que los chinos no le cuestionan a Ortega la corrupción ni la falta de democracia de su régimen.
El artículo, en el que la agencia de noticias Reuters consulta a varios analistas, en condición de anonimato y explica que Nicaragua restableció relaciones diplomáticas con China en la última semana, rompiendo con Taiwán, y con ello podría iniciar una tendencia de otros gobiernos centroamericanos a acercarse a los chinos, debido también a las presiones que Estados Unidos pone a los países en temas de corrupción y democracia.
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«China, al perseguir sus intereses económicos estratégicos, está manteniendo a los populistas autoritarios en el poder, lo que lleva a una región que es cada vez menos democrática», opinó, R. Evan Ellis, profesor de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos.
Según los analistas estadounidenses, China práctica la «diplomacia de la deuda», ya que deja a las naciones pobres inundadas de deudas. Pero Pekín se defiende diciendo que a sus socios los trata de igual a igual y no se entromete en sus asuntos internos.
Estados Unidos también estaría presionando a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, quien ratificó un acuerdo de cooperación con China y acusó a Washington de exigir «sometimiento absoluto o nada». Reuters señala que Washington está preparando cargos penales contra dos importantes aliados de Bukele.
Otro país centroamericano que estaría flirteando con China sería Honduras, cuya presidenta electa Xiomara Castro prometió acarse al país asiático durante la campaña electoral, aunque por ahora mantiene buenas relaciones con Estados Unidos.
Ellis afirmó que Washington está dispuesto a ayudar a Castro a cumplir con su promesa de aliviar la situación económica de Honduras, ya que la mitad de los 10 millones de habitantes de ese país están en pobreza y los jóvenes buscan como migrar a Estados Unidos en busca de empleo.
Algunos aliados de Castro, como Rodolfo Pastor, miembro de su equipo de transición, aseguró que su país debe mantener sus opciones abiertas sobre China, abrigando la posibilidad de que Honduras reconozca a Pekín en el futuro.
En el caso de Guatemala, el presidente Alejandro Giammattei no fue invitado a una cumbre estadounidense sobre democracia, aunque de todas formas viajó a Washington y prometió su lealtad a Taiwán.