Cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, fecha en que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959.
«Esta declaración, que no tenía legalmente carácter vinculante, no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tras diez años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, se logró acordar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado», señala la Unicef en su sitio web.
Además detalla que este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que hayan nacido. Además agrega que dedicar un día internacional a la infancia también sirve para hacer un llamamiento mundial sobre las necesidades de los más pequeños y para reconocer la labor de las personas que cada día trabajan para que los niños y niñas tengan un futuro mejor.
«El objetivo del Día Universal del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y, por tanto, el que más sufre las crisis y los problemas del mundo», arguye.
Un día para reflexionar sobre la niñez en Nicaragua
Según Humanium, ONG internacional de apadrinamiento de niños comprometida a acabar con la violación de los derechos infantiles en el mundo, la situación de la infancia en Nicaragua ha mejorado, pero el progreso se ha hecho en este campo está lejos de ser plenamente satisfactorio en varios frentes y no ha logrado cumplir con los estándares fijados por la Convención Internacional de los Derechos del Niño.
Estos son los puntos que detallan:
• Pobreza: Casi el 50 por ciento de la población de Nicaragua vive por debajo del umbral de la pobreza. Los niños son los primeros en sufrir esta deplorable situación económica, sobretodo teniendo en cuenta que la ayuda económica para las familias es escasa y la cuantía en dinero de cada una de estas ayudas es minúscula.
• Derecho a la salud: Las estadísticas a nivel nacional sobre la salud infantil son esperanzadoras y ponen de manifiesto un progreso material real. Pero algunos indicadores negativos, como por ejemplo el índice de mortalidad infantil, siguen siendo muy elevados, sobretodo porque se refieren a una falta de infraestructuras y de personal adecuado.
• SIDA: El VIH viene siendo una fuente de preocupación en los últimos años. Los efectos negativos del SIDA en la vida de los niños son incontestables. Esto se puede apreciar no solo a nivel de su salud, sino también en temas como la discriminación y los huérfanos. Más y mejor información sobre el SIDA y una mayor concienciación pública sobre la enfermedad permitirían reducir su impacto de manera considerable.
• Trabajo infantil: En Nicaragua, el 15 por ciento de los niños son obligados a trabajar para ayudar a aliviar las dificultades económicas que afrontan sus familias. El trabajo consiste en tareas agrícolas, domésticas, pesqueras, etc.
• Violencia contra los niños: En Nicaragua, los niños padecen varios tipos de violencia. Muchos son víctimas de violencia física a manos de sus propias familias. Las leyes del país son muy vagas: el castigo corporal está prohibido excepto en casos de “correcciones disciplinarias”.
• Derecho a la educación: En Nicaragua, unos 500,000 niños no asisten a la escuela. En los últimos años, el número ha ido disminuyendo, debido a la supresión de las cuotas de matrícula, pero aún es demasiado alto. El índice de abandono de los estudios continúa siendo elevado (la mitad de los adolescentes no asisten a la escuela).
• Minorías: En el país hay miles de niños con antepasados indígenas o incluso africanos. Estos niños son víctimas de la discriminación que ejerce contra ellos el resto de la población, así como los empleados públicos. Este y otros obstáculos dificultan su capacidad para ejercer sus derechos más fundamentales.