Desde siempre he escuchado decir que el trastorno bipolar es el trastorno de las emociones y hoy quiero contarles por qué me parece que esto no es totalmente cierto. Primero, me gustaría decirles que el trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo y que según la literatura quienes lo padecemos estamos en dos polos. Uno es la depresión y otro es la hipomanía o manía, dependerá mucho de qué tipo de trastorno bipolar tiene cada persona: tipo 1, tipo 2 o ciclotimia.
Antes de contarles un poco más sobre la bipolaridad, quiero contarles que llevo cinco años de diagnóstico, cinco años que no han sido fáciles y tampoco ha ayudado el hecho de que soy psicóloga y psicoterapeuta. La sociedad en la que vivimos tiene muchos estigmas sobre los trastornos mentales, algunos dicen que no existen, otros dicen que somos los loquitos, otros piensan que merecemos ser abandonados fácilmente porque somos un problema, otros expresan que somos un peligro y todo esto ha provocado en mí un revoltijo de pensamientos y emociones sobre cómo mostrarme públicamente siendo psicóloga y bipolar.
No dejemos a un lado que las personas tienen un concepto muy erróneo sobre cómo debería ser una psicóloga, es como que esperan la perfección. Que no se enoje, que siempre ande tranquila, que quiera ayudar a los demás y —la más nefasta de las ideas— que no puede tener una enfermedad mental porque es psicóloga y qué vergüenza eso. ¿Cómo podría ser posible esa combinación? Según la sociedad eso no es algo aceptado y, para muchos, es motivo de desconfianza como trabajadora de la salud mental. La buena noticia es que soy un ser humano capaz, no solamente soy un trastorno.
¿Cómo es una persona bipolar?
No todas las personas viven el trastorno de la misma manera ni con la misma intensidad, incluso no somos todos iguales a como las personas piensan, por aquello es que a veces escucho que dicen “es que vos sabés, es bipolar” y honestamente no podemos generalizar porque hay muchos factores que evaluar: historia de vida, si la persona bipolar está medicada o no, si es un bipolar que se cuida, si ha trabajado en sus rutinas y manejo de emociones, si esta persona tiene buena higiene del sueño, si tiene una red de apoyo, si va a terapia; si notan hay muchos elementos para que todos los seres humanos con bipolaridad seamos diferentes. Es un llamado a todos nosotros que dejemos de generalizar a las personas con enfermedades, trastornos y condiciones.
No es una emoción
Les digo que pienso que la bipolaridad no es el trastorno de las emociones porque la depresión no es una emoción. No, no lo es. Siendo bipolar he tenido semanas o meses en donde la depresión ha incapacitado mi funcionamiento en todas las áreas de mi vida. He perdido el placer a vivir, he abandonado mis hobbies, me he aislado de todos por periodos largos, he atentado con mi vida porque no quiero seguir sintiendo, he dejado de comer, de bañarme, de hablarme bien, he perdido la esperanza de que vivir es algo hermoso. Esto va más allá de una emoción de tristeza profunda, la depresión te incapacita, te detiene, te deja a un lado y sentís que todo es negro.
Tampoco es una emoción la manía o hipomanía, este estado exaltado y excitado donde me siento una diosa invencible, experimento una euforia que es muy adictiva porque me impulsa a crear, a hacer, hablar y pensar rápido, tengo un apetito sexual muy atroz y con gusto puedo pasar muchos días o semanas sin dormir porque siento que no lo necesito. Además, empiezo a tener gastos en exceso y no controlo mis impulsos. Siento que estoy viviendo una película de acción en la que yo soy la estrella. En estos episodios pienso que un ser superior me comunica qué hacer, a veces puedo llegar a tener alucinaciones auditivas que se sienten tan reales que les obedezco. Nada me provoca vergüenza y es aquí donde inician los problemas, porque todos los impulsos son atendidos en estos momentos, a veces pueden resultar conductas de riesgo conmigo misma.
No se escoge
Si hay algo que necesitamos saber de la bipolaridad es que es algo que no escogemos, tampoco es una maldición o algo de lo que nos tenemos que avergonzar. Los trastornos mentales tienen la característica que son invisibles y muchas veces queremos ignorarlos o negarlos porque no los podemos ver ni tocar, pero sí sentir. Quiero decirles que quienes tenemos bipolaridad o algún trastorno mental, no estamos fallados; realmente la sociedad, las amistades, las parejas, los padres son quienes nos fallan constantemente cuando hablan desde la ignorancia y nos hacen creer que no somos dignos de amor, de oportunidades o que no podremos ser buenos papás, trabajadores, humanos o parejas.
Sigo descubriéndome, sigo conociendo cómo funciona el trastorno en mí. Una de las primeras cosas que te sugiero si estás conviviendo con un trastorno mental, es que lo aceptés de una vez por todas. Yo ya acepté que tengo trastorno bipolar y que es una enfermedad crónica que tendré siempre. Lo que puedo hacer para ayudarme es escucharme, conocerme, leer muchísimo sobre bipolaridad, cuidarme, tenerme autocompasión. Me recuerdo que yo nunca escogí ser bipolar, pero sí puedo elegir darme la mejor vida que esté en mis manos para vivir con este trastorno.
Nadie está exento de vivirlo
Nadie está exento a vivir un trastorno mental en su vida, imagínense que una de cada cuatro personas tendrá algún trastorno mental. Los diagnósticos no tienen que ser el fin de tu vida, mucho menos mirarte y sentirte menos que los demás. Todos tenemos alguna condición, ya sea física o mental.
Si vos tenés un trastorno mental, te invito que la amabilidad hacia vos mismo sea la primera regla de tu vida, si tenés algún familiar o pareja, te invito que te psicoeduqués en el tema, que leás sobre el trastorno, que preguntés, que aclarés dudas. Seamos amables que la salud mental es una cuestión de todos.
En mis redes sociales estoy todo el tiempo hablando sobre trastorno bipolar y salud mental, si quisieras ser parte de mi comunidad, te invito a que me sigas en @telocuentamanda en Instagram y Facebook. ¡Hasta la próxima!