El jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés Castillo, y el jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Tito Livio Moreno Coello, se reunieron el jueves 4 de noviembre con motivo de una reunión de trabajo, en la que declararon su apoyo mutuo.
«Aunque muchos creen que estamos solo para conflictos bélicos y otras cosas, es al contrario, creo que somos los referentes para mantener esa hermandad, poder entendernos y poder salir adelante y buscar desarrollo de nuestros países, el bienestar de nuestros pueblos y creo que estas últimas operaciones que hemos estado realizando, estos últimos encuentros han servido para eso, para fortalecer estos lazos de amistad y hermandad como he manifestado», expresó el general Moreno.
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Mientras que el general nicaragüense Avilés confirmó la disposición de trabajar en función del bienestar de ambos países.
«Además de darles la bienvenida queremos reiterarles nuestra firme disposición de trabajar siempre como hermanos centroamericanos, como hermanos de fuerzas armadas en función del bienestar de nuestros países y el bienestar de nuestros pueblos», dijo Avilés en su discurso de bienvenida.

Esta reunión ocurre ocho días después que los presidentes de ambos países —Daniel Ortega de Nicaragua y Juan Orlando Hernández de Honduras—, se reunieron en Managua para firmar unos decretos de delimitación fronteriza marítima con base en el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el Golfo de Fonseca y el Mar Caribe.
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La nota de prensa divulgada por el Ejército de Nicaragua detalla que en la reunión se realizó una evaluación de la Operación Coordinada Sandino-Morazán, referida a la seguridad en la frontera entre ambos países.
La Operación Sandino-Morazán fue desarrollada en el período del 20 de octubre al 3 de noviembre de 2021. Entre los principales resultados de parte del Ejército de Nicaragua destaca: 64 personas retenidas vinculadas a diferentes ilícitos, de ellos 58 nicaragüenses y seis hondureños; cinco células dedicadas al tráfico de migrantes desarticuladas; ocupación de 12 armas de uso civil y 651 municiones de uso civil; cuatro vehículos vinculados con actividades ilícitas ocupados (3 camiones y una camioneta), entre otras.
Y entre los logros de las Fuerzas Armadas de Honduras destacan nueve personas retenidas vinculadas a diversos ilícitos, de estas seis nicaragüenses y tres hondureños; áreas clandestinas de aterrizaje inhabilitadas, 1.5 libras de marihuana procesada, entre otros.
Por otra parte, ambas fuerzas armadas se comprometieron a lo siguiente:
Sostener los fortalecidos mecanismos de cooperación existentes entre el Ejército de Nicaragua y las Fuerzas Armadas de Honduras con el objetivo de enfrentar las amenazas y factores de riesgo que inciden en las comunidades fronterizas entre ambas naciones
Continuar fortaleciendo los mecanismos de intercambio de información e inteligencia en tiempo real, a través de los órganos especializados, en función de aportar los elementos necesarios para toma de decisiones, que garanticen altos niveles de seguridad en los sectores fronterizos comunes.
Mantener la ejecución de Operación Coordinada Sandino-Morazán, remarcando su trascendencia y alcances, para contribuir a las mejores condiciones de seguridad, estabilidad, tranquilidad y un clima de paz en los espacios fronterizos comunes entre ambas naciones, permitiendo con ello el desarrollo normal de las actividades realizadas por sus núcleos poblacionales.
Fortalecer las medidas de fomento de la confianza entre ambas instituciones militares.