La Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica rechazó el recurso de casación presentado por la defensa de Eduardo Ramírez Zamora, dejando en firme la condena de 20 años de prisión impuesta por el asesinato del nicaragüense Otoniel Orozco Mendoza, ocurrido el 3 de junio de 2024 en un condominio de Escazú.
Con esta resolución, el máximo tribunal penal costarricense pone fin a la vía ordinaria de impugnación utilizada por el condenado, quien previamente también había visto rechazado un recurso de apelación con el que buscaba reducir significativamente la pena.
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El abogado de la familia de la víctima, Rodrigo Araya, confirmó este martes a medios de Costa Rica que recibieron la notificación oficial de la resolución judicial y señaló que los familiares de Orozco recibieron con satisfacción la decisión.
Según explicó Araya, desde el inicio del proceso la familia se opuso a que el caso se resolviera mediante un procedimiento abreviado, al considerar que la gravedad de los hechos merecía una sanción ejemplar.

Defensa buscaba reducir la condena
Tanto en la apelación como en el recurso de casación, la defensa de Ramírez Zamora intentó que la pena fuera reducida a entre tres y cinco años de prisión, argumentando que el acusado actuó bajo un estado de emoción violenta. Sin embargo, los tribunales rechazaron esos argumentos.
Para la representación legal de la familia, el crimen correspondió a un homicidio calificado, cometido bajo circunstancias que evidenciaron alevosía y ensañamiento.
Un crimen que conmocionó a Costa Rica y Nicaragua
El asesinato de Otoniel Orozco se convirtió en uno de los casos más impactantes de 2024 en Costa Rica debido a que quedó registrado por cámaras de seguridad y se originó tras una disputa vecinal relacionada con una llave de paso de agua compartida.
De acuerdo con la investigación judicial, Ramírez Zamora disparó en múltiples ocasiones contra Orozco durante una discusión ocurrida en un residencial de Escazú, una de las zonas de mayor plusvalía de Costa Rica. La víctima recibió 14 impactos de bala, falleciendo en el lugar.
Las imágenes del crimen circularon ampliamente en redes sociales y medios de comunicación, generando indignación tanto en Costa Rica como entre la comunidad nicaragüense.
Eduardo Ramírez Zamora estuvo en arresto domiciliario por razones médicas avaladas por las autoridades judiciales costarricenses. El beneficio fue otorgado el pasado 5 de mayo de 2025.

Posteriormente se impuso monitoreo electrónico como mecanismo de control. La medida fue adoptada luego de que la Fuerza Pública informara que no tenía capacidad material para realizar visitas periódicas de supervisión, como se había dispuesto inicialmente. Luego una resolución judicial finalizó con el arresto domiciliario en septiembre de 2025 y Zamora volvió a la cárcel.
La historia de Otoniel Orozco
Otoniel Orozco Mendoza nació el 10 de junio de 1970 en la comunidad de Trujillo, en Ciudad Darío, departamento de Matagalpa. Llegó a Costa Rica en el año 2001 junto a su esposa, Lilliam Avendaño, en busca de mejores oportunidades para su familia.
Inicialmente se establecieron en el barrio La Peregrina, en La Uruca, San José, donde nacieron sus tres primeros hijos. Con el paso de los años, la pareja logró consolidar una empresa de seguridad privada, lo que les permitió mejorar sus condiciones de vida y trasladarse en 2017 al residencial Río Palma, en Escazú.
Allí nacieron dos hijos más. La menor de la familia tenía apenas 1 año de edad cuando ocurrió el asesinato. Vecinos del residencial recuerdan a Orozco como una persona amable y servicial: “Don Oto era amigable, religioso y siempre dispuesto a ayudar. Jamás lo vi armado”, relató un residente de la zona que solicitó mantener su identidad en reserva.
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Los restos del empresario nicaragüense descansan en su natal Ciudad Darío, donde recibió sepultura en medio del dolor de familiares, amigos y miembros de la comunidad que lo vieron partir décadas atrás en busca de un mejor futuro.