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Después de que el terremoto de 1972 destruyó la vieja Managua, tuvieron que pasar 27 años para que Nicaragua volviera a tener una Casa Presidencial. El gobierno de Arnoldo Alemán (1997-2002) fue el encargado de levantar un nuevo edificio para que el Ejecutivo contara con un despacho oficial. A falta de una oficina presidencial especial hasta entonces, en los años 90 la presidenta Violeta Barrios de Chamorro atendió desde las antiguas instalaciones del Banco Nacional.
Pero antes de construirse la Casa Presidencial, el terreno ya contaba con una atractiva y distinguida historia: ahí funcionaba el Club Social de Managua, un espacio donde las familias de clase alta de los años 70 se reunían para llevar a cabo las más ostentosas fiestas y eventos privados.
Con el terremoto de 1972, el emblemático edificio ubicado en el centro histórico de la ciudad sucumbió y en el lugar solo quedaron escombros con trozos de sus viejas glorias, al igual que en el resto de la vieja Managua. Pero con el inicio del gobierno de Alemán, el codiciado y amplio terreno volvió a tener un valor cultural, cuando el exmandatario liberal lo declaró de «utilidad pública», para construir lo que en su momento fue la Casa Presidencial.
«Hasta el 72 ahí fue el Club Social de Managua, después se convirtió en un predio baldío por muchos años, pero fue en el mandato de (Arnoldo) Alemán que la empresa Sovipe construyó la Casa Presidencial, al igual que construyó la cancillería», comentó en anonimato a LA PRENSA una fuente que conoce parte de la historia de este edificio.
La construcción del proyecto inició en 1998 y fue inaugurado a finales de 1999. La obra ascendió a un costo de 10 millones de dólares —aportados por el Gobierno de Taiwán— y por su llamativo color fue también conocida como Casa Mamón o Casa Naranja.
Otra fuente —quien estuvo ligada al gobierno liberal— aportó en condición de anonimato que el diseño del edificio lo realizó el arquitecto Roberto Fuentes Cardenal, quien en su carta de presentación también tiene la coordinación del diseño de la cancillería y la remodelación del Aeropuerto Augusto C. Sandino.
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Desde su inauguración, la Casa Presidencial fue utilizada como sede oficial del gobierno de Alemán y posteriormente también desde ahí despachó el ingeniero Enrique Bolaños Geyer (q.e.p.d.), presidente de la República de Nicaragua en el periodo 2002-2007.
«Ellos (Alemán y Bolaños) nunca vivieron en la Casa Presidencial, solo despacharon. Por ejemplo, Arnoldo tenía la costumbre de estar en la hacienda La Chinampa y desde ahí resolvía algunas cosas y llegaba a la Casa de Gobierno solo por horas. Igual don Enrique Bolaños, quien tenía las reuniones numerosas en la Casa Mamón, pero casi siempre se mantenía en su casa en El Raizón, Nindirí, resolviendo algunos temas», contó a LA PRENSA el sociólogo e investigador social Cirilo Otero.
El desprecio de Ortega a la Casa Presidencial
Cuando Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo asumieron el poder en el 2007, se rehusaron a ocupar el edificio histórico desde el cual despacharon sus predecesores liberales Alemán y Bolaños, pero además mostraron su desprecio al punto de cambiarle el nombre por la «Casa de los Pueblos», utilizada actualmente por el régimen para reuniones propagandísticas, actos conmemorativos o visitas de Estado.
Ortega y Murillo, apegados a su discurso «socialista y solidario», alegaron en ese momento razones de «ahorro» para no ocupar la Casa Presidencial en vista de que el mantenimiento tenía un costo aproximado de 50 mil dólares mensuales, presupuesto que no estaba en concordancia con los principios de «austeridad y sencillez» que promulgaba su gobierno.
La administración orteguista comparó la estructura como una mansión costosa para el erario, por lo que Ortega anunció que despacharía desde el Centro de Convenciones Olof Palme, sin embargo, poco después Murillo confirmó que las oficinas oficiales del Gobierno estarían en la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ubicadas frente a su residencia, en las inmediaciones del parque El Carmen.
El sociólogo Otero compartió que algunas personas consideraron que cuando Ortega llegó al poder la Casa Naranja estaba muy deteriorada y necesitaba de cambios estructurales, «razón por la que Ortega terminó despachando en su casa, donde lo ha hecho durante muchos años», dijo el sociólogo, pero que nunca se mostró un informe oficial de ello.
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Para la escritora nicaragüense Gioconda Belli —disidente del FSLN—, el hecho que Ortega se negara a ocupar la Casa Presidencial y decidiera despachar desde El Carmen fue «sin precedentes», sin embargo, cree que «desde allí se demostró que Ortega y Murillo no estaban gobernando para todos los nicaragüenses, sino imponiendo su partido a la población».
De guardería a oficinas ministeriales
Reportes periodísticos de la época sostienen que en 2001, cuando Ortega se postuló como presidente —en las votaciones en que competía contra el ingeniero Bolaños—, prometió que si ganaba los comicios lo primero que haría era convertir la Casa Presidencial en una enorme guardería infantil.
Sin embargo, cuando ganó las elecciones en el 2007, después que la primera dama designada y vocera absoluta del régimen confirmara que Ortega no usaría el edificio, anunció que sería habilitado como oficina para aquellos ministerios, entes e instituciones gubernamentales que no contaban con un local propio. Sin embargo tampoco eso ocurrió.
Una vez bautizada por el régimen como la «Casa de los Pueblos», en septiembre de 2007 el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) anunció en ese momento que dicho lugar podría convertirse en una academia de artes y cultura, pero nunca hubo mayor eco de la noticia.

Un anillo de seguridad inaccesible
En las dos manzanas que suman el complejo El Carmen, donde habitan Ortega y Murillo, están las oficinas de la Dirección Nacional del FSLN. Para llegar de su casa a ese lugar desde donde despacha, Ortega solo se cruza una calle que tiene habilitada únicamente para su tránsito. En los alrededores de esta especie de ciudadela también viven sus hijos y nietos, todos rodeados por un fuerte cordón de oficiales armados.
A consideración de una de las fuentes consultadas por este Diario, la decisión de Ortega y Murillo de despachar desde las oficinas ubicadas en El Carmen se debe a la «paranoia» del dictador de estar mucho tiempo fuera de su búnker. También lo atribuye a las enfermedades que el mandatario padece y que no le permiten exponerse mucho a las condiciones del exterior.
«Eso de salir de casa e irse a la Casa de los Pueblos no está en ellos. Daniel Ortega nunca despachó durante su primer mandato en los años 80, quien lo hacía era Sergio Ramírez (exvicepresidente de Nicaragua en ese periodo), quien se reunía con el gabinete de gobierno, y actualmente la que lo hace es Rosario Murillo», sostuvo la fuente.
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La revista Magazine, de LA PRENSA, también describió que otra de las versiones que circuló fue de que su esposa Rosario Murillo percibió una «mala vibra» en la Casa Presidencial o Casa de los Pueblos, razón que los llevó a no despachar en ese lugar, sin embargo no se conoce mayor información.
Algo similar comentó la escritora Gioconda Belli, quien dijo a LA PRENSA que los rumores que ella escuchó es que Murillo pensó que la Casa Presidencial «era de mal agüero», ya que durante sus gobiernos Alemán y Bolaños perdieron un hijo mientras ocupaban este edificio.
«La sede del FSLN, la Secretaría, nunca se pensó como sede del gobierno; usarla así lleva ya el sello de la influencia de Rosario Murillo, y de la tendencia del mismo Ortega de encerrarse, un rasgo que le quedó de sus años de cárcel», opinó la escritora.
La razón de una Casa Presidencial
Para el sociólogo Otero, la creación de una Casa Presidencial tiene como objetivo que el gobierno de turno pueda despachar desde ese lugar, de manera que la ciudadanía esté sabida que desde ese sitio el presidente de la República está trabajando. Sin embargo, la actitud renuente del dictador de ocuparla como sede oficial del Gobierno «estaría mandando un mensaje de desorden», dijo el investigador.
«La Casa Presidencial se puede decir que le da vida a un país y una ciudad ordenada, pero cuando no usamos lo que tenemos como Casa Presidencial, da el mensaje de desorden por parte del Gobierno, porque al final no tenemos un centro donde podamos decir que aquí está el poder político, ideológico, local o municipal, concentrado, trabajando en función del bienestar del país, pero aquí no lo hay», refutó Otero.
Aunque Ortega no quiso ocupar el espacio como Casa Presidencial, sea porque lo consideraba muy lujoso y de muy alto mantenimiento o por supersticiones personales de Murillo —y decidió mejor despachar desde las oficinas de la Secretaría General del FSLN—, al final la Casa de los Pueblos siempre está siendo utilizada por el mandatario para actividades propagandísticas o anuncios oficiales de su régimen.
La más reciente aparición de Daniel Ortega en ese lugar fue el 27 de octubre, cuando recibió al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, donde firmaron un acuerdo de delimitación fronteriza entre Nicaragua y el país catracho.
«Es totalmente distinto ese local desde donde Ortega despacha, no se entiende qué cosa es, si es su casa presidencial improvisada o solo Secretaría y esto está relacionado con políticas partidarias, con viviendas personales y despacho político del país y eso es un enredo. Y aunque ahora atiende algunas cosas de Estado en la Casa Mamón, al final no es un sitio conocido para el pueblo», concluyó Otero.
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