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En el inicio de la segunda semana de vacunación contra la covid-19 para niños y adolescentes, los medios de propaganda del régimen de Daniel Ortega aseguran que hay una «masiva participación» de las familias en las jornadas, incluyendo a menores de edad, pero lo cierto es que testimonios de madres y padres que han llevado a sus hijos pequeños a inocular aseguran que hay poca presencia de niños, sobre todo en el rango de 2 a 7 años.
Desde el 25 de octubre el Ministerio de Salud (Minsa) de Nicaragua comenzó el proceso de vacunación para la población de 2 a 29 años, siendo inmunizados los menores de 18 años con las vacunas cubanas Soberana y Abdala, sueros que han levantado suspicacia entre los padres de familia a falta de estudios e informes de entidades de salud internacional que avalen su verdadera eficacia.
LA PRENSA conoció el caso de cuatro familias que llevaron a sus niños y adolescentes a vacunarse contra la covid-19 y esto es lo que reportan sobre el proceso y los resultados. Cabe destacar que el Minsa no ha informado oficialmente sobre el esquema, efectividad y reacciones adversas de estos biológicos cubanos.
Las familias «Pérez» y «Sandoval» llevaron a sus hijos de 15 y 10 años, y de 9 y 12 años respectivamente, a distintos centros de salud en Managua para inyectarse contra el coronavirus. De los cuatros menores de edad, solo el pequeño de 9 años recibió la vacuna Abdala.
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Aunque inicialmente los medios y páginas propagandísticas explicaron que para los niños de 2 a 11 años se estaría aplicando la vacuna Soberana, mientras que a los de 12 a 17 años la Abdala, padres de familia comentaron que en los puestos de vacunación los sanitarios aplican la inyección que tengan disponible en ese momento, no importa la edad del menor.
A los hijos de la familia Pérez, dos de 15 y una de 10 años, les aplicaron la Soberana y la única reacción que les dio fue dolor en el brazo donde le inyectaron. Por prevención, la madre de familia les dio acetaminofén pero los menores de edad no presentaron ningún otro efecto.
«La recomendación que dieron es que si anda con algún síntoma de resfriado, que mejor no lo vacunen», expresó la fuente.
En Twitter, usuarios hicieron consultas a padres y madres de familia para saber qué efectos habían presentado los niños inmunizados con Abdala o Soberana, pero aunque las preguntas fueron docenas, las respuestas eran contadas y escuetas: dolor en el brazo vacunado, entumecimiento y un poco de sueño. En la mayoría de los casos las familias usaron acetaminofén una vez los niños fueron inoculados como «prevención» a cualquier efecto o malestar, aunque esto no es lo recomendado por los doctores sino medicar según la necesidad, de presentarse algún síntoma.
«No dijeron nada»
En tanto a la familia Sandoval, la madre de familia llevó a sus pequeños de 9 y 12 años al puesto de salud en la colonia Villa Progreso, en el Distrito 6 de Managua, el 29 de octubre, pero comentó que no le dijeron «nada», es decir, no le mencionaron sobre las posibles reacciones o sobre la aplicación de la segunda dosis.
A diferencia de los menores de edad de la familia Pérez, los niños Sandoval no presentaron ni dolor en el brazo. «No les dio nada de nada». Al niño de 9 años le aplicaron la Soberana y al de 12, la Abdala.
De acuerdo con el reporte de la familia Sandoval, en el puesto de salud casi era nula la presencia de niños entre los 2 y 5 años de edad.
LA PRENSA constató que en el Centro de Salud Héroes y Mártires del barrio Venezuela, la afluencia de padres de familia con sus niños era tan escasa que los encargados de lugar le manifestaron a una madre de familia que llegó con sus dos niños que debía completar un grupo de 10 menores, «porque no podemos estar abriendo el termo a cada rato solo por dos o tres niños».
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Otra menor de edad, de 8 años, también fue llevada el 29 de octubre a vacunarse contra la covid-19. A ella le aplicaron la vacuna Abdala y en comparación con los casos anteriores, el personal de salud le informó que la segunda dosis está programada para el 28 de noviembre, lo que representa un esquema de cuatro semanas.
En tanto, unos primos de 5 y 15 años también iniciaron su inmunización con la vacuna Abdala, suero que en teoría estaría destinado para mayores de 12 años. «Al parecer a los que le han puesto Soberana lo único que les da es que pasan ligados en el lugar de la vacuna, y los que les pusieron Abdala, no les dio nada», dice un familiar de los menores de edad.
De acuerdo con el familiar, se ha topado con padres que tienen hijos entre los de 2 y 7 años de edad, y han expresado su temor por las vacunas. En tres grupos de WhatsApp de padres de familia de niños en edad preescolar se ha convertido en un tema de conversación, pero la mayoría consultando si alguien ya ha aplicado a sus hijos las vacunas cubanas, la respuesta casi unánime es que no, y la razón principal sigue siendo la falta de la información sobre este biológico.
Los laboratorios que producen la vacuna Soberana y Abdala aseguran que tienen una eficacia del 91.2 y 100 por ciento respectivamente de la prevención de la enfermedad, pero no hay información detallada, concluyente y pública sobre dudas básicas que pueden tener los padres sobre un fármaco nuevo que está siendo recomendado para sus hijos.
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