La historia le estaba dando un final feliz a Matagalpa, era el cuento perfecto para Samuel Estrada a quien le dijeron que no tenía sitio en los Dantos. Le cerraron las puertas desde que sufrió una lesión en 2016 hasta que encontró lugar en el norte del país. Jugaba Mayor A, había gastado sus ahorros en sus dos niñas y el tratamiento de su recuperación. Volvía a sonreír con Matagalpa, guiando al título a los matagalpinos 2-1 sobre los Dantos, con siete entradas para una carrera, pero todo se vino al piso con el relevo de Berman Espinoza.
A tres out de la muerte, los Dantos resucitaron con el doble de Omar Mendoza, dos imparables consecutivos de Ofilio Castro y William Rayo, más el toque de pelota de Leonardo Ortiz, obligó a darle base por bolas a Henry Burton, para buscar la doble matanza con Janior Montes. El mánager matagalpino, se olvidó que existían más brazos en el bullpen y decidió morir con Espinoza, quien recibió el tablazo de Montes para impulsar la carrera del triunfo (3-2) y dejar tendidos a los matagalpinos.
Renato Morales había sido silenciado en la serie final con .174 de promedio antes del séptimo juego, pero los jugadores como Renato están por encima de las estadísticas. El pasado era una página en el olvido para él y atacó al cubano Reinier Roll con dos outs y Saúl Orozco en la tercera. El batazo de Morales dejó en evidencia el mal seguimiento de la pelota del muchacho José Rayo, colocando la carrera del triunfo en el plato con un doble y en su ímpetu por llegar a tercera fue puesto out. Ofilio Castro lo estaba esperando, tiró el guantazo para asegurar el out y golpeó el rostro de Morales, desatando un conato de pelea que terminó en multa para Renato y Ramón Flores, además de Castro.

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El daño ya estaba hecho. Matagalpa concluía la remontada, debido a que los Dantos atacaron primero con el doble impulsador de William Rayo en el primer episodio (1-0). El norte empató en el segundo con el imparable empujador de Johnny Trewin para colocar 1-1 el marcador con dos outs, trayendo al plato a Jairo Mairena, logrando que Ronald Medrano, el mejor lanzador de la final de los Dantos, saliera dinamitado.
Curiosamente el séptimo juego se estaba convirtiendo en un encuentro diferente a la realidad de los seis anteriores. Por los Dantos falló el abridor, la única garantía que habían tenido, pero funcionó el relevo con Julio Raudez, Roll y Bermúdez, mientras que Matagalpa había decepcionado con sus abridores, sin embargo, Estrada estaba cambiando la historia ante más de 15,000 personas en el Estadio Nacional Dennis Martínez, mismo escenario donde eliminaron al Bóer.
En el octavo inning, el mánager Franklin López decidió iniciar con Berman Espinoza, dando por concluido el trabajo de Estrada. Berman hizo su función en el octavo, no obstante, fue atacado sin piedad en el noveno, cuando toda la afición matagalpina saboreaba su tercer título. Los Dantos supieron sobrevivir a las bajas de Benjamín Alegría, Ronald Garth, Felipe Aguilar y Luis Montealto, y aun así erigirse como los reyes de la pelota nacional.