El régimen de Daniel Ortega buscará después del 7 de noviembre reparar las fisuras que existen en los pilares que la sostienen, explica el analista Óscar René Vargas, empezando con el más afectado, el gran capital.
Vargas considera que los pilares que sostienen a la dictadura son, además de los empresarios privados, las fuerzas armadas, Policía y Ejército; los poderes fácticos como las autoridades de las instituciones estatales, los alcaldes y sindicatos afines al orteguismo, así como el círculo íntimo: su familia y los más allegados.
Según Vargas, quien se encuentra en el exilio, la empresa privada fue muy activa al inicio de las protestas de abril de 2018, pero luego se vino quedando en silencio y ahora lucen temerosos y buscando cómo preservar sus intereses.
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La dictadura, que ya ha anunciado a través de algunos de sus voceros que buscará un diálogo después de las elecciones del próximo 7 de noviembre, aprovechará la situación para buscar que un sector del gran capital se apunte a ese diálogo o consenso a cambio de que la dictadura le ofrezca exoneraciones y beneficios.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) se encuentra en estos momentos bajo la presidencia de César Zamora, después de que el régimen encarceló al anterior presidente Michael Healy y al vicepresidente, Álvaro Vargas, así como a José Adán Aguerri, predecesor de Healy, quien estuvo al frente de la organización empresarial durante 13 años y mantuvo una alianza con el régimen antes de 2018.
“El objetivo inmediato después del 7 de noviembre será reparar ese pilar, el gran capital, repellarlo”, indicó Vargas.
Las fuerzas armadas y los trabajadores estatales
Otros dos pilares de la dictadura que presentan fisuras para Vargas son las fuerzas armadas y los trabajadores del Estado.
Vargas aclara que no se conocen problemas con los altos mandos del Ejército y de la Policía, pero se desconoce qué está pasando con los mandos medios hacia abajo.
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Según el analista, y de acuerdo con estadísticas del Seguro Social, los salarios promedio de los soldados, policías y demás trabajadores del Estado andan entre 11 y 12 mil córdobas. Es decir, la mayoría de los miembros de las instituciones sobre las que se apoya el régimen no ganan en el mes lo suficiente para comprar la totalidad de la canasta básica en Nicaragua, la cual en julio pasado superaba los 15,300 córdobas.
Para Vargas, existen también fisuras con los sindicatos, porque “una cosa es la cúpula y otra son las bases”.
Ante esa situación, Vargas explica que Ortega seguirá fortaleciendo a los paramilitares, como una forma generalizada de reprimir, pero también buscará darle una respuesta particular a cada una de las fisuras que existen en sus pilares.