En el fondo los scouts de las organizaciones de Grandes Ligas juegan la lotería diariamente con sus evaluaciones a diferentes peloteros. Aunque toman como parámetro las herramientas del jugador, influyen muchos factores más allá del ojo del conocedor de la pelota, como la voluntad, disciplina y hasta asuntos familiares que podrían bloquear al pelotero mentalmente. A David Green lo catalogaron como un jugador completo de cinco herramientas, es decir que sabía hacer todas las habilidades que existen en la pelota, como el bateo de poder, de contacto, buen guante, buen brazo y extraordinarias piernas para correr, en síntesis, lo tenía todo hasta ser comparado como el próximo Roberto Clemente. Nada de eso ocurrió y como lo plantea Edgard Rodríguez en su libro, la muerte de su papá cambió la carrera del costeño, hubo un antes y un después.
Con otra de las estrellas como Mike Trout, los scouts también se equivocaron. Fue el número 25 en el draft, era considerado el prospecto número 85 para la revista Baseball América y fue descrito así para los scouts de la MLB: “Hace las jugadas de rutina, también puede robar base, pero no tantas y podría ser un jugador regular decente, nada más”. Trout se encargó de aniquilar esas palabras con sus números y premios conseguidos, al punto que ahora es el mejor jugador del beisbol.
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En el caso de Jonathan Loáisiga, recientemente la página de la MLB reveló el reporte de los scouts cuando subió a las Grandes Ligas y decía lo siguiente: “Si bien Loáisiga es pequeño y delgado, tiene un poder sorprendente en su repertorio de tres tonos. Su brazo rápido genera repetidamente rectas rápidas de 93-96 mph que alcanzan un máximo de 98 con vida en la zona de strike. Su curva baja de los 80, presenta una alta velocidad de giro, y su cambio de velocidad superior a los 80, tiene un buen desvanecimiento, aunque con demasiada velocidad”.
Loáisiga ha mejorado aún más las expectativas planteadas de inicio al llegar su bola rápida hasta 100 millas por horas y sumar a su repertorio el sinker letal y el slider. El año venidero el nicaragüense podría asumir más oportunidades de salvar partidos y se vislumbra como el suplente de Aroldis Chapman.