Yolao, el auriga de Hércules

Yolao era un hombre mortal, pero después de morir fue divinizado y se le rendía culto religioso como si fuera un dios. Eso era sobre todo en Sicilia, donde en un bosquecillo consagrado a él había un templo en el que se hacían sacrificios en su honor.

Los seguidores del culto de Yolao se dejaban crecer el pelo y cuando ya lo tenían muy largo se lo cortaban en el templo, en medio de ceremonias y festejos.

Había un día del año consagrado a Yolao y en esa fecha se realizaban ejercicios deportivos personales y carreras de caballos. Se conmemoraba que Yolao ganó la competencia de carros de caballo en los primeros juegos olímpicos de la antigüedad, y lo hizo conduciendo el carro y los caballos de Hércules.

En el día consagrado a Yolao los esclavos eran tratados como personas libres, participaban en los banquetes, las danzas y los sacrificios, igual que sus dueños y todos los demás.

Se creía que los devotos de Yolao que dejaban de acudir al templo y faltaban a los sacrificios, quedaban mudos e inmóviles como si estuvieran muertos. Y que solo podían recuperar el habla y la movilidad, si prometían no volver a faltar a sus deberes religiosos.

¿Pero quién era ese Yolao al que le hacían sacrificios y le rendían honores como a un dios, aunque no lo fuera?

Yolao era sobrino y auriga de Hércules. Conducía su carro de caballos en las guerras y las competencias deportivas y lo acompañaba cuando iba a realizar sus hazañas.

La compañía y ayuda de Yolao fue decisiva para Hércules cuando mató a la Hydra de Lerna. Esta era una monstruosa serpiente acuática de varias cabezas cuyas bocas exhalaban un aliento, fétido, venenoso y mortal. Era imposible matar a la Hydra de Lerna pues cuando le cortaban una cabeza otra le nacía inmediatamente.

Pero Hércules pudo matarla gracias a Yolao. Tras cortar Hércules con su espada una cabeza de la Hydra, Yolao cauterizaba inmediatamente la herida de manera que no podían nacer las nuevas cabezas. Hasta que murió.

 Yolao acompañó a Hércules en la primera guerra de Troya. Y también fue con él en la expedición de los Argonautas que, liderados por Jasón, viajaron hasta la Cólquide, en el Cáucaso, para recuperar el fabuloso Vellocino de Oro.

Yolao preparó y encendió la pira en la cual Hércules se quitó la vida. Esto sucedió porque su esposa, Deyanira, loca de celos porque le hicieron creer que Hércules había dejado de amarla y cambiado por otra mujer, le envió una túnica que previamente untó con la sangre venenosa de la Hydra de Lerna. Cuando Hércules se cubrió con la túnica sintió un ardor terrible como si lo estuviera abrasando un fuego. Sufría terriblemente pero no moría.

Tan insoportable era el dolor de Hércules que pidió a Yolao que hiciera una pira y lo incinerara. En el momento de morir Hércules se oyeron truenos en el cielo y cayeron rayos sobre la pira, extinguiéndola. Una nube envolvió el cuerpo de Hércules y Zeus se llevó a Hércules al Olimpo en un carruaje halado por cuatro caballos alados.

Yolao se casó con Megara, la primera esposa de Hércules y se consagró a promover su culto como un semidiós, pues su padre había sido Zeus.

Los hijos y nietos de Hércules, llamados Heráclidas, fueron perseguidos por los enemigos del héroe, pero Yolao los protegía.

Incluso después de muerto, Yolao pidió a Hades —el dios del más allá— que le permitiera volver a la superficie de la tierra y le diera una hora de juventud y fuerza, para ayudar a los Heráclidas que eran acosados por Euristeo. Hades se lo concedió y Yolao volvió al mundo de los vivos para matar a Euristeo.

Se dice que en Cerdeña, donde supuestamente murió Yolao, había una ciudad con su nombre que era el principal centro de su culto religioso.

Opinión Hércules archivo
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