Referirnos a una secuela es hablar de un hecho que nos marca y deja en nosotros un impacto fuerte ya sea a nivel físico o emocional.
Desde mi área que es la salud mental quiero referirme a estas secuelas que pueden pasar desapercibidas por la familia e incluso por los médicos, como son las psicológicas y emocionales.
En su mayoría las instrucciones post covid-19 se dirigen al área física, alimentación sana, hidratación, reforzar las medidas de cuido y la mínima exposición al contagio para no recaer.
Sin embargo, aunque estas medidas se deben realizar quiero destacar la gran importancia de las medidas emocionales para tratar las secuelas que como antes mencioné pasan desapercibidas.
Las alteraciones a nivel psico-emocional son variables y se manifiestan de forma distinta en cada persona, así como también no es precisamente al instante de recibir el alta médico, por ello el seguimiento al paciente post covid y su familia debe incluir las recomendaciones de salud mental.
▪▪▪La paranoia: es el estado alterado de la psiquis que se manifiesta con una constante hipervigilancia, miedos irreales y sensación de que una presencia está al asecho para hacerle daño.
▪▪▪Estrés postraumático: produce una alteración en el sueño, quien lo padece tiende a manifestar sueños intrusivos y terrores nocturnos que le recuerdan el traumante hecho de haber estado expuesto ante el peligro de morir, así como la sensación de revivir los síntomas, produciéndole ansiedad por temor a volverse a enfermar.
▪▪▪Hipocondría: en el caso de la covid-19 un estado hipocondríaco podría llevar a quien lo está padeciendo a sentir de forma vívida nuevamente los síntomas. A pesar de que sus chequeos salen muy bien, la persona insiste y busca diagnóstico en diferentes opiniones médicas. También podría asilarse convencido de que nuevamente lo está padeciendo.
▪▪▪Depresión: quien padeció covid-19, el cuidador y miembros de la familia están expuestos a alterar su estado emocional, al punto de llegar a deprimirse con el aislamiento, la ansiedad por lo que pasará y la valoración repentina del valor de la vida y la muerte.
▪▪▪Ansiedad: enemiga silenciosa de nuestro pensamiento. Quien ha padecido de covid-19 cruzó la línea entre el miedo al contagiarse y el hecho real de haber sobrevivido a la enfermedad. Una vez libre del diagnóstico el estado ansioso queda reforzado por el temor futuro, en muchos casos se evita o se pospone la continuidad de las funciones diarias.
Entre las patologías que son producto del diagnóstico de la covid-19, no podemos descartar también aquellas emociones negativas que quedan desbordadas y que, aunque no se conviertan en un trastorno pueden afectar nuestro buen funcionamiento. Me refiero a la incertidumbre, impotencia, frustración, desolación, temor y desesperanza que acompañan a quienes atravesaron la enfermedad.
Lo que debemos hacer es darle la atención que merece el estado mental y emocional a todo paciente que esté atravesando por este diagnóstico y más que enfocarnos en lo físico a la hora de dar el alta también evaluar el estado mental.
El solo hecho de salir de un hospital y librar un diagnóstico ya es sinónimo de alegría y gratitud, sin embargo son también emociones del momento que podrían estar enmascarando una de las patologías antes mencionadas.
Destaco también la importancia que no solo la persona que padeció el diagnóstico puede manifestar estas secuelas psico-emocionales. Los familiares también quedan expuestos a sufrirlas, ya que el impacto de esta enfermedad consterna a cada miembro de la familia de forma leve a crónica, debido a esto la evaluación post covid-19 desde la salud mental es fundamental y debe ser integral.
Prioricemos nuestra salud mental ya que de ella depende nuestra calidad de vida.
La autora es psicóloga clínica.