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La noche del miércoles, mientras Gerrit Cole echaba humo y propinaba 15 ponches en siete innings ante los Ángeles de Anaheim, el nicaragüense Jonathan Loáisiga lanzó la octava entrada y el cubano Aroldis Chapman la novena, para completar un magnífico esfuerzo que dejó como resultado una victoria 4-1 de los Yanquis de Nueva York.
Cole, el abridor, se adjudicó la victoria que mejoró a 14-6 y 2.73 sus registros este año. Loáisiga, el preparador (setup man) se anotó su hold (mantuvo la ventaja) número 18 y Chapman, el cerrador, consiguió su juego salvado 25 de la temporada. En 1999, todo habría sido igual, excepto que a Loáisiga no se le hubiese reconocido nada.
A pesar de que el hold (sujetar, sostener, mantener o retener la ventaja), fue creado en 1986 por los estadígrafos John Dewan y Mike O’Donnell y que aún hoy día no es reconocido como una estadística oficial por Major League Baseball, se utiliza regularmente desde 1999, con el objetivo de valorar la labor de los relevistas no cerradores.
La función primaria de estos lanzadores que no ganan el partido y tampoco lo salvan, pero que cumplen un rol de gran importancia, es retener la ventaja y entregarla al siguiente tirador. Así que el hold reconoce a estos pítcheres que por lo general viven a la sombra de los cerradores, que son los más famosos relevistas de un equipo.
Para adjudicarse un hold, un relevista tiene que entrar en una situación de salvamento, es decir, con una ventaja de tres o menos carreras, como en el partido del miércoles, que iba 4-1 cuando entró Loáisiga. O que la carrera del empate esté en las bases, el home plate o el círculo de espera y que el tirador consiga por lo menos un out.
Ahora, si un lanzador de relevo, tipo Loáisiga, por ejemplo, entra a un partido así 4-1 como el del miércoles y no logra mantener la ventaja, es decir, se lo empatan o le dan vuelta al marcador, entonces se le «castiga» con un salvamento fallido (blown save). El «Pistolero de Las Sierritas» tiene tres blown saves en esta temporada.
Más de un relevista puede adjudicarse un hold en un mismo juego. Por ejemplo, Loáisiga lanza el séptimo y Chad Green el octavo y era situación de salvamento y lo hacen bien, entonces tienen un hold cada uno. Lo que no existe es un hold y juego salvado o ganado a la vez, pero sí se puede dar el caso de un hold y luego perder el juego.
El líder en holds este año, es Blake Treinen de los Dodgers con 25 y le sigue Tyler Rogers de los Gigantes con 24. Luego hay tres con 23: Luke Jackson de Atlanta y Giovanny Gallegos y Génesis Cabrera de San Luis. En la Liga Americana el mejor es Yusmeiro Petit de Oakland con 20. Adam Ottavino de Boston, 19. Y Loáisiga, 18.
El récord de más juegos sostenidos (holds) en una temporada es de 41 y lo comparten el dominicano Joel Peralta con Tampa en 2013 y Tony Watson, ahora de los Gigantes, pero con los Piratas en 2015. Antes que ellos, Luke Gregerson de los Padres, había logrado 40 en la temporada del 2010 y era el mejor registro en las Grandes Ligas.
En los registros de MLB.com aparece como líder en holds de todos los tiempos precisamente Watson, el veterano zurdo de los Gigantes, con 243. Detrás está Tyler Clippard con 225 y Joe Smith con 213. Sin embargo, en Baseball Reference se reconoce a otros lanzadores desde antes de 1999 y el líder ahí es Mike Stanton con 266 y le sigue Arthur Rhodes con 254.
Así que ahora ya tenemos una idea más clara de dónde viene este asunto de los holds o juegos sostenidos y vamos a ver hasta dónde avanza Loáisiga, quien con 18 holds, está cerca de los 23 de Vicente Padilla con Boston en 2012, que es el récord para un tirador nica. Ya veremos qué más hace Jonathan en este estupendo 2021.
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