Comienza hoy el mes de septiembre, que en Nicaragua es dedicado a la celebración de las Fiestas Patrias. A lo largo de todo este mes se conmemora y celebra de distintas maneras el aniversario de la Independencia Nacional, acaecida el 15 de septiembre de 1821, y el de la Batalla de San Jacinto ocurrida el 14 de septiembre de 1856.
Pero esta vez la celebración tiene más solemnidad que en los años anteriores, porque se trata del Bicentenario de la Independencia Nacional de Nicaragua y de los demás países de Centroamérica.
Lamentablemente esta conmemoración se realiza en una situación de excepción política, de inseguridad pública y temor ciudadano. Es un ambiente poco propicio para discutir abiertamente sobre los principios y valores de la libertad, que inspiraron aquellas hazañas patrióticas.
Pero no es hasta ahora que en Nicaragua hay una situación política como esta. Es un problema que, según escribió Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC), se creó desde que fue proclamada la Independencia Nacional y hasta ahora no se ha podido resolver.
Se refería PAC, el sabio codirector histórico de LA PRENSA que la definió como “la república de papel”, a la aguda contradicción entre el Poder y la Autoridad; el primero como expresión de despotismo y la segunda como condición de libertad.
“Durante todo el largo período colonial existía una suprema Autoridad —tanto más alta y respetada cuanto más lejana—; esa Autoridad era la del Rey, acatada por encima de toda disputa”, escribió PAC en un ensayo titulado Reflexiones sobre la Independencia.
Agregó el poeta Pablo que “el recelo y renuncia de España a dar autoridad a los criollos… que fue uno de los motivos principales de la rebelión de América, nos privó del ejercicio de gobierno. No tuvimos escuela de autoridad y cuando la autoridad del Rey fue rechazada, solo fuimos capaces de sustituir el vacío de Autoridad por el Poder”.
“Pero el Poder —siguió diciendo PAC— es una caricatura cuando no un cáncer de la Autoridad. El Poder consiste en sojuzgar la libertad humana. La Autoridad en ordenarla. La Autoridad aspira a ser libremente reconocida. El Poder impone su sometimiento”.
La Autoridad y la Libertad vienen del pueblo, explicó el maestro PAC. Y “no puede una nación ser libre con un pueblo sometido. Ni puede ser un país independiente con un pueblo dependiente. Ni puede unirse arriba lo que el Poder y la Explotación desunen abajo”.
Parece mentira pero eso lo escribió PAC en 1971, ¡hace 50 años!, con motivo de la celebración del Sesquicentenario (siglo y medio) de la Independencia Nacional. Y han pasado dos siglos desde que nuestras naciones se independizaron de España, pero los nicaragüenses aún no hemos podido —o no lo hemos querido— resolver la aguda contradicción que hay entre poder y autoridad, entre sumisión y libertad, entre dictadura y democracia.
200 años después de la Independencia Nacional vivimos todavía sometidos al Poder, careciendo de la Autoridad que, como muy bien lo advirtió PAC, emana del consentimiento libre de los ciudadanos. Pero la celebración de las Fiestas Patrias al menos nos recuerda que en algún momento tendremos que resolver por fin ese histórico problema.