El mito de Equidna
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Eleos, la diosa de la misericordia

Había en la antigua Atenas un templo singular, distinto a todos los demás. Era un recinto amplio y austero, de extrema sencillez, no había en su interior estatuas, imágenes ni adornos de ninguna clase.

Tampoco se hacían rituales ni sacrificios religiosos en ese templo. Con razón se decía que era el único de esa clase que había en todo el mundo helénico.

Aquel templo estaba consagrado a Eleos, hija de Érebo, un dios primordial que representaba la oscuridad y las sombras. Su madre era Nix, la Noche, hermana y esposa de Érebo, los que concibieron también al Día y la Claridad.

Eleos era una diosa más bien espiritual, la representación ideal de la piedad, la caridad y la misericordia. Sin embargo algunos la imaginaron con la figura de una mujer hermosa y distinguida, como la de la Justicia.

El autor italiano del Renacimiento y gran iconografista, Cesare Ripa, escribió una colección de alegorías que sirvieron de inspiración a poetas, pintores y escultores para representar en imágenes literarias, pictóricas y escultóricas, conceptos abstractos como las virtudes y los vicios, los sentimientos y las pasiones.

El mitógrafo francés Jean Francois Michël  Noel dice que a la diosa de la Misericordia  la imaginó como “una mujer muy blanca, nariz un poco aguileña, con una guirnalda de olivo en la cabeza, el brazo izquierdo tendido, un ramo de cedro en la mano derecha, y a sus pies, una corneja”. Los antiguos tenían a esta  ave, una variedad del cuervo, como el animal más inclinado a la compasión.

Al templo de Eleos en Atenas acudían personas que causaron males a los demás y cometieron inclusive crímenes horrendos, para pedir perdón a la diosa de la Misericordia. Se creía que ella era tan generosa que todo lo perdonaba.

Pausanias, el célebre viajero, historiador y geógrafo griego del siglo II de la era cristiana, anotó que “los atenienses son los únicos entre los helenos que adoran a este ser divino (Eleos) y entre todos los dioses es el más útil para la vida humana en todas sus vicisitudes”.

En realidad, si en el templo de Eleos no había imágenes ni adornos es porque se consideraba que la compasión y la misericordia estaban en los corazones de las personas. De manera que su templo era solo un espacio para que se reunieran los que necesitaban ser perdonados y aquellos que por cualquier razón tenían que huir y buscar refugio. El templo de Eleos, dice Michële Noel, “servía de asilo a los  criminales y a los desgraciados perseguidos por sus enemigos”.

Se dice que el templo de Eleos fue erigido por disposición de Hilo, un hijo de Heracles o Hércules, cuando estuvo residiendo en Atenas. Y allí se refugiaron sus hijos cuando fueron perseguidos por los parientes de las muchas personas a las que Heracles habría hecho sufrir en sus famosas aventuras.

Había también una divinidad opuesta o contraria a Eleos. Era Anaideia, diosa de la crueldad, la impiedad y la desvergüenza, cuyo esposo, Hybris, personificaba la desmesura, la arrogancia y la vanidad desmedida.

Como se sabe, en el sentido cristiano la misericordia es uno de los principales atributos de Dios y en las personas es la virtud de compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en asistencia al necesitado y especialmente en el perdón y la reconciliación. Es una práctica más que un sentimiento de empatía y simpatía.

Sin duda que Eleos, la Misericordia, hace mucha falta en naciones como Nicaragua.

 

Opinión
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