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Miguel Cabrera no es más aquel brioso chavalo de 20 años que no se dejó intimidar por Roger Clemens, de los Yanquis, en la Serie Mundial de 2003, al contrario, le disparó jonrón en el cuarto juego del clásico de otoño y los Marlins ganaron tres juegos al hilo para llevarse su segundo trofeo de campeones.
Ahora Cabrera tiene 38 años y varias libras de más que se notan incluso en un marco físico grande como el suyo (6’4). Y aunque ya no está en la parte más elevada de su carrera, tiene detrás un formidable historial, que no solo lo llevará a Cooperstown, sino que su huella permanecerá a pesar del tiempo.
La noche del martes, Cabrera disparó el jonrón 498 de su carrera y de paso incrementó hasta 2,944 su total de hits. Así que en los próximos días debe ser el artillero número 28 de 500 cuadrangulares y si mantiene su ritmo, será el 34 de 3,000 hits. Necesita acumular 56 hits en los próximos 53 juegos.
En realidad, Cabrera no necesita nada más para ir al Salón de la Fama, pero esas cifras redondas (500 HR y 3,000 hits) le darán un toque de distinción a su carrera. Y aunque dos jonrones más (tiene 11 este año) parecen algo sencillo, vale la pena recordar que Miguel no ha pasado de 12 desde el 2017.
El día que conecte su jonrón 500 y llegue a 3,000 hits, será apenas el séptimo artillero en conseguirlo. Se unirá a Hank Aaron (755-3,771), Albert Pujos (675-3,290), Willie Mays (660-3,283), Eddie Murray (504-3,255), Rafael Palmeiro (569-3,020) y Alex Rodríguez (667-3,115) únicos en ese club.
Cabrera es además ganador de dos premios al Jugador Más Valioso (2012 y 2013), en once ocasiones ha bateado sobre los .300, 12 veces ha remolcado más de 100 carreras y participó en 11 Juegos de Estrellas, mientras se adjudicó cuatro títulos de bateo en un lapso de cinco años.
El venezolano es uno de los 12 ganadores de una triple corona de bateo en las Grandes Ligas. Se la llevó en 2012 con .330, más 44 jonrones y 139 remolques. Eso no se miraba en el beisbol desde 1967, cuando lo había hecho Carl Yastrzemski de Boston. Así que pasaron 45 años de ayuno.
Su última gran temporada fue en 2016, cuando resumió .316 en promedio, con 38 jonrones y 108 remolques. En los pasados cuatro años ha volado muy bajo y su contrato de ocho temporadas y 240 millones firmado en el 2015, está vigente hasta 2023. Así que aún le quedan dos campañas.
Cabrera no solo es el mejor jugador de beisbol nacido en Venezuela, sino que su nombre estará siempre en las conversaciones sobre los más grandes artilleros de la historia, a pesar de que ahora lo vemos situado en el crepúsculo de su gran carrera, sin la vitalidad de antes, pero su talento aún es perceptible.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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