Hoy es el último día previsto en el calendario electoral para que los partidos que participarán en las votaciones del 7 de noviembre, inscriban sus candidatos a presidente y vicepresidente de la República, y para diputados nacionales, departamentales y ante el Parlamento Centroamericano.
En lo que se refiere a la votación presidencial (no nos atrevemos a llamarla elección), aparte del FSLN con sus inevitables candidatos Ortega y Murillo participarán otros seis movimientos políticos: partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Partido Liberal Independiente (PLI), Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Alianza por la República (Apre) y Camino Cristiano Nicaragüense (CCN).
A falta de encuestas serias que permitan saber cuál sería la intención de votar y las preferencias preliminares de los ciudadanos al conocerse los candidatos, para hacer cálculos tomamos como referencia lo que pasó en las anteriores votaciones generales, en noviembre de 2016.
En aquella ocasión participaron 6 partidos, de los cuales 5 repetirán ahora: FSLN, PLC, PLI, ALN y Apre. El Partido Conservador participó en 2016 y a su candidato presidencial le fueron adjudicados apenas 57,437 votos, pero ahora no podrá tomar parte porque fue despojado de su personería jurídica.
Otra diferencia es que en 2016 no participó el partido Ciudadanos por la Libertad, que para entonces solo existía como movimiento político y obtuvo su personería jurídica hasta en el año siguiente.
En las votaciones de 2016, el FSLN de Daniel Ortega se adjudicó el 72.44 por ciento de los votos. Al PLC le dieron o reconocieron el 15.03 por ciento, al PLI 4.51 por ciento, a ALN 4.31 por ciento, al Partido Conservador 2.30 por ciento y al Apre 1.40 por ciento del total.
En esa ocasión llamó mucho la atención que el PLC, después de haber sacado en las elecciones de 2011 solo el 5.91 por ciento de los votos a pesar de que llevaba como candidato presidencial a su gran caudillo Arnoldo Alemán, en 2016 dicho partido saltó al 15.03 por ciento con la candidatura del excomandante contrarrevolucionario Maximino Rodríguez. Quedó flotando en el ambiente político la interrogante de si esos porcentajes del PLC reflejaron la votación real, o fueron las asignaciones concedidas por el Consejo Supremo Electoral.
Desde 2008 las elecciones no son transparentes, de manera que no se puede confiar en que esas cifras reflejaran la realidad. Sin embargo, se les puede utilizar para calcular más o menos cuáles serán los resultados oficiales de las votaciones del próximo mes de noviembre.
La firma encuestadora oficialista ya adelantó, a mediados del recién pasado mes de julio, que el FSLN “tiene 62.8 por ciento de solidez de voto antes de mencionar candidaturas”. Esto hace suponer que en noviembre “ganará” con más del 80 por ciento de los votos, o, dicho con más realismo, será lo que le asigne el poder electoral orteguista. Considerando además que, como ya se dijo, en noviembre de 2016 Daniel Ortega y Rosario Murillo “ganaron” con el 72.44 por ciento de los votos.
“Por la víspera se saca el día”. Esto es lo que se suele decir para significar que a partir de lo que ocurre hoy, o ha ocurrido antes, se puede anticipar lo que pasará mañana si se mantienen las mismas condiciones, o empeoran, que es lo que ha ocurrido en Nicaragua en materia electoral.