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Para un deportista aunque esté retirado como yo es emocionante ver los Juegos Olímpicos. Siempre me he preguntado cuándo tendremos la dicha de gozar una medalla como país. En una ocasión tenía un proyecto con Enrique Gasteazoro para preparar a las selecciones nacionales de beisbol. La idea era que todos los equipos que iban a participar en el extranjero tuvieran comodidades y una alta preparación. No se pretendía estar de la mano de ningún gobierno, sino algo conjunto que fuera un proyecto que sobreviviera en el tiempo. No obstante, esa idea fue rechazada. La cultura del estancamiento se hacía presente.
Leyendo cada una de las historias de los muchachos que nos representaron es evidente que son ejemplo de lucha con las uñas, pero desgraciadamente sus condiciones no les alcanza para aspirar a una medalla. Debe ser duro como atleta ir solo a participar, a hacer acto de presencia. Entiendo que cumplen un sueño, como fue en mi caso debutar en Grandes Ligas, sin embargo, además del talento que tenía y la dedicación diaria que ponía en mis entrenamientos tuve el apoyo de una organización y de altos entrenadores que me ayudaban a evolucionar constantemente, corregirme para seguir creciendo hasta establecerme en la élite por 23 años. No solo subí sino me sostuve.
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Lo mismo nos pasó en el Preolímpico de la Florida, se notó la diferencia de niveles. Hay un mensaje erróneo que estamos enviando como país, como dirigentes y como atletas: acostumbrarnos al acomodo, a seguir hundidos en el fango sin salir de ahí. Y con esto no quiero que se malinterprete. Los atletas en el fondo son los menos culpables, sino que son parte de un sistema viciado que no funciona, que se sigue cultivando en tierra infértil y las semillas se secan en el camino. Tenemos la cultura del estancamiento, presidentes de federaciones que se eternizan en el poder sin brindar resultados.
Tenemos más de 40 años participando y seguimos en pañales. Nos hace falta muchas cosas: la parte mental, la educativa y por ende la intelectual. En otros países los atletas salen de las universidades, están becados y eso ayuda en su evolución. En Nicaragua hace falta visión, si no qué pasó con la Selección Nacional que ganó el Premundial en Nicaragua, yo al menos esperaba que la reconcentraran por un año y trabajaran sin descanso con esos muchachos, solo así se puede aspirar a la grandeza.
He escuchado toda la vida que los dirigentes están por amor al deporte y que no tienen sueldos, creo que no nacimos ayer. Nadie está al frente de una federación aportando de su dinero. El deporte es importante y también ya está infectado de personas que no sueltan las riendas, causando un estancamiento. Aunque suene grave hasta parece una enfermedad vista en la política, en la empresa privada y hasta en el Ejército de Nicaragua. Para aspirar a una medalla primero se debe limpiar la casa y romper la cultura del estancamiento.
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