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Izayana Marenco se despertaba todos los días muy temprano, encendía su computadora e ingresaba en la página de la Federación Internacional de Judo en el área de clasificaciones, esperando la última actualización. Había entregado todo su aliento sumando puntos en las cuatro competencias finales. Solo restaba la decisión del órgano que rige su disciplina deportiva. Ese día finalmente llegó, la judoca nicaragüense fue ratificada por una cuota continental para ir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Solo dos atletas del continente americano recibieron esa fortuna: Gabriella Wood, de Trinidad y Tobago, y Marenco en la categoría de más de 78 kilogramos. Es a la fecha y cuando Izayana lo recuerda lo hace con mucha nostalgia. “Lloré durante 30 minutos sin parar, estaba muy emocionada”, relata. Y es que entró con 13 años al judo por salud y 15 años más tarde había alcanzado el sueño de un deportista. A Izayana le gustan las cosas diferentes, siempre trata de no ser del montón. Quiso estudiar Biología Marina en la BICU en Bluefields y lo consiguió, con el paso del tiempo sentía que era necesario estudiar una segunda carrera y entró a Administración de Empresas, cursando actualmente el tercer año. “Me gustaría tener una maestría”, apunta con mucha seguridad.
Inició en Ciudad Sandino con el profesor Miguel López, con las semanas se dio cuenta de su potencial al ganar un torneo juvenil. Más adelante decidió estudiar porque como la mayoría de deportistas del país no puede vivir solo del deporte. “Quería tener un soporte con los estudios”, confiesa. Cuando su entrenador se fue a Estados Unidos pasó a manos de José Lanuza, quien ha sido su Robin en la conquista hacia Tokio.
La primera mujer en judo
En la historia del deporte nicaragüense han asistido a unos Juegos Olímpicos cuatro judocas, todos varones. El primero fue Erwin García con 22 años (70 kg) en Múnich 1972, luego Oswaldo Cornavaca con 20 años (70 kg) en Montreal 1976, Ricky Dixon representó a sus 26 años (78 kg) en Atlanta 1996 y Arnulfo Betanco con 24 años (+94 kg) también en Atlanta.
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Izayana está consciente que es casi imposible alcanzar una medalla olímpica. “No se pierde nada con soñar, pero entiendo de la calidad de mis oponentes, la meta será avanzar de ronda y conseguir al menos una victoria en Tokio”, comentó. En su categoría la mejor es la cubana Idalys Ortiz, quien clasificó con 7,488 puntos, seguido por la japonesa Sarah Asahina (6,975) e Irina Kindzerska de Azerbaiyán (6,564) ocupa el tercer puesto. La bióloga pinolera entre esfuerzo y batallando contra corriente sumó 257 puntos, ubicándose en el puesto 74 del ranking mundial.
Se iba a retirar
En 2017 Izayana pensó en el retiro, cuando fue descalificada en los Juegos Centroamericanos en Managua. “La adrenalina la tenía elevada, no sé qué me pasó, me descalificaron por actitud antideportiva. En ese momento dije: aquí termina todo. Mi entrenador me convenció de seguir entrenando, pero estaba alejada de las competencias y recibí la invitación del presidente de la federación para buscar un boleto a Lima 2019, tenía dos años sin competir y así me clasifiqué”, recuerda Marenco, emocionada al rememorar sus batallas y escribir su propia historia.
Una vez finalizado su paso por Tokio, el futuro de la judoca nicaragüense está trazado. Quiere descansar un poco, luego iniciar el ciclo olímpico y retirarse en los siguientes Juegos Olímpicos. “Con 32 años quiero decir adiós porque me gustaría ser madre”, concluye, mientras sigue sin creerse que estará en Tokio.
Fecha de su competencia
Izayana Marenco entrará en acción en los Juegos Olímpicos el 30 de julio en el Nippon Budokan, sitio especial dedicado al evento de judo.
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