En la nueva redada de políticos opositores que perpetró la Policía orteguista la noche del recién pasado lunes 5 de junio, dos prominentes líderes políticos estudiantiles pertenecientes a la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), Lesther Alemán y Max Jerez, y tres destacados dirigentes campesinos incluyendo al precandidato presidencial Medardo Mairena, fueron encarcelados y acusados de cometer supuestos delitos de extrema gravedad. Los otros dos líderes campesinos encarcelados esa misma noche fueron los señores Freddy Navas y Pedro Mena.
La acusación policial contra estos nuevos presos políticos es absurda, pues se refiere a supuestos delitos que en todo caso fueron borrados de los expedientes judiciales y de la memoria histórica y legal del país, por la Ley de Amnistía dictada por el mismo régimen el 8 de junio de 2019.
Pero era de esperarse esta nueva redada de líderes opositores perpetrada en la noche del lunes de esta semana, porque al día siguiente se realizaría —y se realizó— un debate sobre Nicaragua en el Parlamento Europeo, que pide más sanciones para el régimen dictatorial de Managua. De manera que este otro encarcelamiento colectivo de líderes opositores ha sido un desafío más de Daniel Ortega a la comunidad democrática internacional, representada en las Américas por Estados Unidos y la OEA y en el Viejo Continente por la Unión Europea con su órgano parlamentario.
Aparte de eso es necesario destacar que antes de ser capturados por la Policía, varios de los nuevos presos políticos grabaron mensajes de audio y video en los que han dado muestras de una valentía cívica ejemplar. Al saber de su inminente encarcelamiento, reafirmaron que la vía pacífica electoral debe seguir siendo el camino a seguir para poner fin a la dictadura; y mostraron su fe en que a pesar de todas las vicisitudes Nicaragua volverá a ser un país libre y democrático.
La valentía cívica es la actitud y determinación con las que una persona enfrenta el peligro; y es también la virtud que impulsa a determinados seres humanos a ejecutar una acción por el interés común, a pesar del temor que sientan por los riesgos y las amenazas que deban afrontar. Con este valor cívico los nuevos presos políticos han enfrentado la represión, de la cual pudieron haberse librado y escapar de la dictadura si hubieran escogido el camino del exilio.
Es importante señalar que la misma entereza de los nuevos presos políticos —y prácticamente de todos los prisioneros de conciencia que hay en el país—, la han demostrado las compañeras de militancia de Lesther Alemán y Max Jerez en la AUN, que es parte de la Alianza Cívica y la plataforma electoral Alianza Ciudadana. Ellas, ante el encarcelamiento de sus principales dirigentes han asegurado que no renunciarán a la lucha contra la dictadura por el medio cívico y pacífico por excelencia que es el electoral. O sea que no se van al exilio externo, fuera de Nicaragua, y tampoco se refugiarán en el exilio interno, dentro del país, como sería renunciar a la lucha electoral por los peligros que en este campo hay que enfrentar.
Está claro que las condiciones políticas y legales existentes actualmente en el país no son apropiadas para elecciones normales. Pero Nicaragua es un país políticamente anormal, aquí no hay condiciones para elecciones auténticas y precisamente por eso se lucha porfiadamente para que las haya, con el apoyo de la comunidad democrática internacional. Además, la participación en elecciones donde y cuando no hay posibilidad de competir, y mucho menos de ganar, puede ser también una forma válida, importante y necesaria de resistencia cívica y pacífica contra la dictadura.