Farell Pauth (izquierda) debutó con la Selección Nacional de Baloncesto en las eliminatorias mundialistas. LA PRENSA/ CORTESÍA/ FIBA

La historia de superación de Farell Pauth: de no tener para comer a jugar con la Selección Nacional

A inicios del 2018, Pauth recibió una oportunidad que le cambió la vida: clasificó para obtener una beca deportiva en la Universidad Americana (UAM), en Managua. Abandonó La Trinidad e inició la carrera de Economía Empresarial

Farell Pauth cumplió su sueño de vestir la camiseta de la Selección Nacional de Baloncesto. El base debutó el pasado mes de abril en la primera ventana eliminatoria que se disputó en El Salvador, rumbo al Mundial 2023, el cual se realizará en Japón, Indonesia y Filipinas. El oriundo de La Trinidad, Estelí, disputó tres partidos, participó en 31 minutos en el torneo, anotó siete puntos y repartió dos asistencias. Sin embargo, no todo ha sido color de rosa en su vida, porque antes de ser un seleccionado nacional tuvo que atravesar por el laberinto de las dificultades.

A inicios del 2018, Pauth recibió una oportunidad que le cambió la vida: clasificó para obtener una beca deportiva en la Universidad Americana (UAM), en Managua. Abandonó La Trinidad e inició la carrera de Economía Empresarial, pero el destino le tenía preparado una mala jugada. «Cuando llegué a Managua alquilé un cuarto en la Colonia Centroamérica, donde vivía con dos amigos, pagábamos 90 dólares al mes. Todo iba bien hasta que estalló la crisis sociopolítica en el país en abril de ese año. Mis padres me ayudaban a costear mis gastos y el pago del cuarto, pero debido a la crisis se quedaron sin empleo y hubo momentos en que quería regresarme a La Trinidad, porque no tenía para pagar ni para comer», expresó Pauth, de 21 años de edad.

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Pauth vivió en la incertidumbre durante los días más duros de la crisis, en los que deseaba nunca haber salido de su comarca. «Yo compraba diario la comida cocinada, a veces me tocaba cocinar. Durante la crisis solo podíamos comprar arroz y unas cuantas libras de carne, pero debíamos racionarla para no pasar hambre más adelante. Hubo días en que el dueño de la casa nos daba comida, dado que no teníamos», señaló el jugador, quien está cursando el cuarto año de su carrera universitaria.

A su vez, Pauth encontró la luz en medio de las tinieblas, puesto que llegó la oportunidad de integrarse al Real Estelí de baloncesto y a partir de esa firma su futuro tomó un giro inesperado. «Cuando ya no podía seguir pagando el alquiler llegó el Real Estelí y me contrató, posterior a la firma me enviaron a su casa club, donde me brindaron alojamiento y costearon mi comida», añadió el base, quien desea poner su propio negocio relacionado a su profesión.

Quería ser beisbolista

Farell Pauth soñaba con ser un gran beisbolista. Desde pequeño se imaginaba estampando su firma en un contrato de un equipo de Grandes Ligas. Pauth era multifacético, puesto que se desempeñaba como lanzador, primera base y jardinero derecho, además tenía un gran futuro en la pelota casera. No obstante, su sueño se vio truncado debido a la suspensión de las ligas. Motivado por un vecino incursionó en el baloncesto a la edad de 13 años, poco a poco fue aprendiendo a jugarlo y ahora es una de las nuevas figuras del baloncesto pinolero.

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