Al parecer la abstención opositora en las elecciones del 7 de noviembre podría ser no por una decisión política, sino por inanición, por carencia de recursos económicos.
El partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), que con su Alianza Ciudadana es la única plataforma opositora que tiene derecho de participar en los comicios de noviembre próximo, ha reconocido que carece de recursos monetarios para financiar su campaña electoral. Así lo han revelado públicamente esta semana sus más prominentes líderes y voceros autorizados.
El lunes 28 de junio, doña Kitty Monterrey, quien es la presidenta de CxL, declaró en conferencia de prensa que la banca nacional no les ha aprobado las solicitudes de crédito y por ese motivo el partido carece de recursos para financiar sus actividades de la campaña electoral, que oficialmente comenzará el próximo 21 de agosto.
“Pareciera que se está tratando de asfixiar financieramente a la oposición política —declaró la señora Monterrey—, al no poder conseguir hasta ahora ni siquiera mediante préstamos los recursos necesarios para promover y defender el voto”. Explicó que desde hace más de un mes su partido solicitó créditos a la banca nacional, pero no le han respondido, lo cual atribuyó a que posiblemente los banqueros tienen temor al régimen.
Doña Kitty dijo que van a apelar al trabajo voluntario de activistas y simpatizantes, pero reconoció que eso no sería suficiente porque hay muchas actividades que solo se pueden realizar disponiendo de recursos económicos. En respaldo de doña Kitty, el segundo vicepresidente de CxL, Adán Bermúdez, declaró que necesitan de “buenos samaritanos” que les ayuden a “salir adelante” y que de ese modo le ayuden a Nicaragua.
Pero la política no es asunto de buenos samaritanos, concepto que deriva de una parábola evangélica y se refiere expresamente a la bondad humana y la caridad. Además, en el manejo de sus negocios los banqueros no son buenos samaritanos, como sí lo pueden ser y algunos seguramente lo son en el ámbito de su vida privada. Para que el negocio financiero tenga sentido y pueda existir, las inversiones y créditos de los bancos tienen que ser rentables y requieren certeza y garantías suficientes de que no están echando su capital en saco roto.
De acuerdo con la Ley Electoral, los partidos políticos y las alianzas que participan en las elecciones tienen derecho de recibir un reembolso posterior de sus gastos de campaña, pero deben obtener por lo menos el 4 por ciento del total de los votos. Y en todo caso el reembolso será de acuerdo al porcentaje de votos que obtengan.
Según la presidenta de CxL, el CSE ya dio a conocer una circular oficial “poniendo la cesión de derechos a la orden”, pero no ha habido respuesta de los bancos. Esto se podría deber, supone ella con lógica política, a presiones del régimen para que su partido no pueda participar en las elecciones por falta de recursos económicos.
La Ley Electoral también autoriza a los partidos y alianzas electorales a recibir donaciones de personas particulares, nacionales y extranjeras, así como dinero de colectas populares. Pero es improbable que hayan muchos que quieran donar dinero suficiente a un partido que si bien ha quedado como la única opción electoral de toda la oposición, sin embargo ha insistido en ser excluyente, cuando lo que se ha necesitado y demandado ampliamente es la mayor inclusión posible de la gente y los grupos políticos y sociales opositores a la dictadura.