El arresto de PJChB

Sin darse tregua en las represivas operaciones y sin portar en tal caso la orden por escrito de un juez competente, continúa la Policía orteguista atemorizando a la población nicaragüense con los arrestos de apreciables elementos de nuestro país.

A todos el Ministerio Público les aplica con el más absoluto lujo de arbitrariedades la onerosa Ley 1055, que habla concisamente respecto a la independencia, la soberanía, y la autodeterminación para la paz, entre otros puntos.

El turno en la escala de estas capturas le llegó la noche del pasado viernes 25 de junio, en su residencia ubicada en el condominio Palma Real, en Managua, al licenciado Pedro Joaquín Chamorro Barrios (PJChB), para quien seguramente la dictadura ya le tiene asignado el tipo de “delito” por el cual va a ser acusado.

Es inconcebible, viéndolo desde el punto de vista legal, el abuso de autoridad en que incurre la Policía orteguista.

Al parecer esta no entiende que la paz social no puede encontrar asidero alguno donde periódicamente la misma autoridad policial que se ha institucionalizado para mantener el orden público, es la que más socava con sus acciones la armonía que para beneficios de unos y otros debería prevalecer. Olvidando que en la sociedad tiene que existir el respeto mutuo entre gobernantes y gobernados. Solo así este país puede salir adelante y alcanzar los niveles de desarrollo y progreso social que se requieren, no atizar los ánimos públicos que podrían conllevar a situaciones poco recomendables.

Pienso que el arresto de PJChB refleja la debilidad política a la que se halla sometido Daniel Ortega, ya que con el abuso del poder lo que demuestra es la poca capacidad que le asiste para combatir las ideas con ideas, y no aferrarse a sus ambiciones para llevar al país a un total despeñadero del cual no se pueda salir.

Si el dictador estima que con reprimir va a silenciar a los ciudadanos inconformes, o que lo va a condicionar en sus libertades derechos, está equivocado. La historia demuestra que las tiranías por muy férreas que sean algún día les llega la inexorable sentencia de la justicia.

Por cuestiones de conciencia, y anteponiendo a las pasiones la verdad de los tiempos, hay que aceptar el oportuno aporte que la familia Chamorro Barrios le ha dado a Nicaragua. Es preciso detenernos en las páginas de la historia para conocer las grandes evidencias que se han vivido, y que deben servir de una vasta ilustración para que las generaciones, de una u otra época conozcan y aprecien lo que realmente deben conocer.

¡Bonita manera la que se ha encontrado Ortega, con esos enconados hostigamientos que viene tejiendo junto a la familia Chamorro Barrios!

Cómo “olvida” de un solo plumazo la lucha vertical que LA PRENSA mantuvo y sostuvo contra la dictadura de los Somoza en los días tétricos de la insurrección, y el apoyo económico que la Junta Directiva del periódico dio al FSLN en concepto de préstamo, para acelerar el derrumbe de la dictadura somocista que a lo largo de 45 años manchó de ignominia el rostro de la nación.

Que ahora Daniel Ortega pretenda borrar esa realidad subestimando el prestigio de la familia Chamorro Barrios, es algo que la opinión pública no puede aceptar por mucho que mienta la propaganda oficialista.

El autor es periodista de Somoto

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