Represión contra el pensamiento

Una de las definiciones de la represión política dice que es “la coerción violenta de la conducta de las personas por el gobierno a través de sus aparatos de fuerza”. En otra se señala que “por represión debemos entender a las acciones llevadas a cabo desde el poder para cohibir ciertas actuaciones políticas y sociales”. Además, la represión tiene distintos modos e intensidades, según el tipo de gobierno, llegando en las dictaduras totalitarias “a extremos inverosímiles de perversidad y vesania”.

También se suele decir que, sin embargo, por terrible que sea la represión el pensamiento no puede ser reprimido, porque la persona, aún encerrada en las peores mazmorras sigue pensando libremente y su conciencia continúa luchando contra la tiranía y la opresión.

Pero la verdad es que sí se puede reprimir el pensamiento. Precisamente eso está haciendo el régimen orteguista con su ofensiva contra Funides (Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social), al ser involucrados sus directivos y funcionarios en un caso de supuestos delitos contra el Estado. El pretexto es que Funides ha recibido financiamiento internacional, pero legítimo y transparentes y la venganza es porque ha realizado investigaciones que no son del agrado de los gobernantes.

Funides es un centro de pensamiento de mucho prestigio nacional e internacional. Es uno de los casi 10 mil centros de pensamiento que hay en el mundo, de ellos alrededor de 1,200 en América del Sur y Centroamérica. Cabe destacar que en el año 2020 Funides ocupó el lugar número 48 entre los mejores 85 centros latinoamericanos de pensamiento clasificados por la Universidad de Pensilvania, de Estados Unidos.

Los centros de pensamiento desempeñan una función de la mayor importancia pública, estudian con criterio científico las diversas problemáticas de interés social, realizan investigaciones rigurosas y proveen a los gobiernos, empresa privada, organizaciones sociales y partidos políticos, de análisis, datos y orientaciones de primera calidad para realizar sus proyectos y cumplir las funciones que les corresponden.

En los centros de pensamiento —se dice en la base de información Wikipedia— “trabajan teóricos e intelectuales multidisciplinarios, que elaboran análisis o recomendaciones políticas. Defienden diversas ideas, y sus trabajos tienen habitualmente un peso importante en la política y la opinión pública, particularmente en Estados Unidos”.

En realidad, los centros de pensamiento son más bien propios de la democracia. En los países donde imperan dictaduras de cualquier clase, estas los restringen, les limitan las fuentes de financiamiento e inclusive prohíben su funcionamiento acusándolos de cometer delitos inventados. Es que las dictaduras son hostiles al trabajo intelectual libre e independiente, promueven el pensamiento único elaborado alrededor de las ideas inicuas del dictador o la dictadora, odian la inteligencia porque está asociada con la libertad y rinden culto a la ignorancia que es indispensable para someter ideológicamente a la gente.

Según se nos ha informado, con la represión a Funides unos 60 intelectuales capaces y especializados en distintas disciplinas, en su mayoría jóvenes talentosos, están quedando en el desempleo. Seguramente tendrán que irse de Nicaragua, emigrar a países donde se respeta a la inteligencia, se cultiva el talento y se fomenta el pensamiento libre para beneficio del país, de la gente y la sociedad.

 

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