El veterano periodista Agustín Fuentes ha concluido la redacción de sus memorias de más de 70 años en el periodismo escrito y radial.
Fuentes o Fuentitos, como se le conoció en la profesión, recién cumplió 92 años y aún conserva su memoria como el primer día.
Durante una llamada telefónica que le hice para felicitarlo por sus largos y fructíferos años, señaló al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal como “el gran modernizador del periodismo nicaragüense”.
“No hay dudas”, dijo.
Chamorro estudió periodismo en México en la famosa escuela García Valseca y Derecho en la Universidad Nacional Autónoma del mismo país.
Fuentes dijo que los primeros pasos los dio Chamorro al introducir las primeras tres máquinas de escribir en el país, pues los periodistas continuaban haciéndolo a mano.
Las estrenaron el propio Chamorro, Horacio Ruiz —que era el jefe de redacción— y Fuentes, reportero y fotógrafo.
Otro problema que encontró fue que las fotografías no podían publicarlas el mismo día, pues tenían que enviarlas a los Fotograbados Pérez, que las entregaba hasta el día siguiente.
Entonces, compró su propio taller de fotograbado para publicarlas el mismo día de ser tomadas.
Pero el cambio fundamental ocurrió cuando el periódico comenzó a atender las necesidades de la población un situ.
El propio Chamorro manejaba su Volkswagen escarabajo, para recorrer los barrios acompañado de sus reporteros y fotógrafos, para escuchar las quejas de la gente.
Reclamaban escuelas, agua, electricidad, sanidad, reparación de calles, etc., y querían que públicamente el gobierno los escuchara.
En los años 40 el país rondaba el millón de habitantes y Managua apenas se recuperaba del terremoto de 1931.
Por primera vez la gente común y corriente tuvo voz y a alguien que trasladara su mensaje a las altas esferas del poder.
Miraban por primera vez sus fotografías y necesidades impresas en papel.
“Fue toda una verdadera democratización de la información”, dijo Fuentes.
La gente comenzó a demandar más el periódico, de tal manera que de 3,000 ejemplares que editaba, subió a los 70,000 en su mejor época, los años 70.
Uno de los casos más emblemáticos fue el asesinato de la niña Milagros Cuaresma, ocurrido en 1949, cubierto por el mismo Fuentes.
La gente arrebataba los diarios a los voceadores.
Fuentes dice que los reclamos de la población empujaron a Chamorro a incursionar en política.
Su lucha contra la corrupción de la dictadura somocista desde sus editoriales y sus reclamos de libertad y justicia fueron, al final, causa de su muerte.
Fuentes dice que en cierta ocasión Chamorro les confesó que deseaba abandonar la política para dedicarse enteramente al periodismo, pero que las circunstancias del país lo empujaron a continuar.
Chamorro fue profesor de la Escuela de Periodismo y de ahí reclutó a gran parte de su personal joven.
Personalmente conocí al doctor Chamorro en su flamante escarabajo cuando llegué a LA PRENSA en 1968.
Lo había cambiado pocos meses atrás por un Saab, en el que fue asesinado.
Lamentablemente nadie ha podido averiguar a ciencia cierta quiénes lo mandaron a asesinar de manera tan atroz, aunque el mayor peso cayó sobre el somocismo.
Entre sus amigos selectos tenía al doctor Rafael Córdoba Rivas y al optometrista Emilio Álvarez Montalbán, entre muchos otros.
Agustín Fuentes es quizás el primer periodista que escribe sus memorias, llenas de hechos vividos que no son cuentos.
Es “vida para contarla”, como dijo Gabo, y ya está escrita aguardando a un editor.
Espero con ansias su publicación, pues no hay dudas de que es toda una odisea.
Sería quizás la primera vez que un periodista nicaragüense nos deja escrito lo que vivió, en esta Nicaragua tan convulsa.
Un periodista como fue el doctor Chamorro, nos ha dejado la suya en un monumento llamado LA PRENSA.
Aún más, sus hijos han seguido su camino al costo que también están pagando.
Otros grandes, como Horacio Ruiz y Danilo Aguirre Solís nos quedaron debiendo las suyas.
Cada periodista es un eslabón de historia.
El autor es periodista.