Ambición de unidad, por la patria

La ambición de unidad no debería ser personal, es en todo, y todos debemos fomentarla, para beneficio de nuestra patria, sociedad, y desarrollo de futuro. Es vital promoverla e inducirla, desde el hogar, escuelas, universidades, calles, amigos, contrariados, política, políticos, gobernantes, gremios, profesionales, empresas privadas o estatales, campesinos, cultura en todas las artes, y etc., porque solo así se puede avanzar, desarrollar y triunfar. Con división, en cualquiera de estos medios, continuará el precipicio en el mundo, incluyendo a nuestra sociedad y proseguiría viviendo en conflictos, problemas de nunca acabar.

Honorè de Balzac en su obra Ilusiones perdidas, arguye: “Bajo todas esas bellas cosas soñadas, se agitan hombres, pasiones y necesidades. Estos innobles combates desencantan el alma, depravan el corazón y causan una fatiga que ninguna ventaja comporta”. (Pág. 245. Editorial Bruguera, SA Barcelona). Es lógico, la ignorancia, acaba con el conocimiento. Pero. Si hay unidad iríamos tras un hermoso futuro.

La unidad en la diversidad social, de ideas y pensamientos y sin ambicionar nada, no más la unidad de la patria, se aproxima al mundo que llamamos: Moderno, Post Moderno o, más allá del futuro, dependiendo del caso, es loable compartir su presencia, en estos tiempos complejos y difíciles promovido por el mismo hombre, por inconformidades, falta de voluntad y comprensión. Precisamente, a las sociedades hay que escucharles y resolverles, en lo más que se pueda. Es justo, necesario, que toda nuestra sociedad se una, cada cual, en el medio que se desarrolla. No solo en el ámbito político es factible, eso sería egoísmo desmedido. ¿Y el pueblo qué?

No cabe ni es razonable en personas versadas e inteligentes, continuar viviendo en contradicciones. En nada abona. Inclusive, no hay que apoyar que la historia, sociedad y el futuro continúen siendo víctimas de las estrategias dislocadas, ambiciosas, prepotentes, económicas del capitalismo y del socialismo, que es otro capitalismo, para penetrar en los pueblos necesitados del orbe, incluyendo el nuestro. Si quieren apoyar, bienvenido sea y si hay que “negociar” lo idóneo es hacerlo sin aprovecharse del otro. Este par de reinados capitalistas se han transformado conforme al tiempo en una inmensa dictadura del gran capital mundial, que desafían la historia, sociedades y su futuro.

Nicolás Maquiavelo, en su obra El Príncipe, dice: “No puede llamarse virtud, traicionar a los amigos, no cumplir la palabra dada, carecer de piedad y religión: en tales condiciones, puede conquistarse el imperio, pero no la gloria”. (Pág. 40 Editorial Planeta SA Barcelona). Esto. No es grandeza, es manifestación intolerable de “estos o de aquellos”. Aquí entra en acción, la unidad en todas esas diversidades, caso contrario, el sistema capitalista mundial sea de donde sea, avanzan y aprovechan. Entonces, asoma la crisis de las sociedades, políticas, de los gobernantes de turno. Por eso, los pueblos se estancan y viven endeudados. Pero, se van desarrollando, como esclavos de nuevo tipo, del reinado del capitalismo y del capitalismo socialista, y etc. Queramos o no, así es. Esto genera descontentos, crisis. Los gobernantes de turno pueden “acordar”, deben ser cuidadosos, no ser utilizados contra la patria. Hay que tener cuidado. No permitamos que la ignorancia acabe con el conocimiento.

Por tanto, la unidad no solo se debe inducir cuando se aproximan elecciones presidenciales, diputaciones o alcaldías. La unidad debe ser siempre y en todo. La patria se regocijará. Únanse: pueblo (s), gobernantes de turno, políticos, partidos políticos. Si hay unidad, hay paz. Sembrando unidad es una bitácora que trae muchos beneficios de bien común.

El mundo, nuestro terruño, está de tocón, anda “al revés y al derecho”, por falta de comprensión.

El autor es abogado y notario público

Opinión dictadura patria archivo
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