A raíz del aplastamiento militar de la rebelión de abril del 2018, la dictadura ha diseñado y aplicado un plan estratégico para mantenerse en el poder, a pesar que se produjo un brusco cambio en la mentalidad de la mayoría de los nicaragüenses y, para su desgracia, la situación internacional no les es favorable.
Mientras la dictadura, con el objetivo de permanecer en el poder, planifica su contraataque político, la oposición actúa erráticamente, atacándose mutuamente, canibalizando un grupo a otro, forcejeando por arrebatar las banderas y el talismán de la “unidad”. Las discusiones y pleitos se han centrado en candidaturas y no es propuestas ni el discurso que la gente espera con ansias.
La dictadura primero aprobó un paquete de leyes represivas y proscriptivas con el objetivo de cortar el financiamiento a los organismos de la sociedad civil e inhibir políticamente a la dirigencia de la UNAB, después aprobó con un procedimiento exprés una reforma a la antidemocrática Ley Electoral, que le da mayores ventajas en detrimento de la oposición. Antes de que se inscriban candidatos, conforme el calendario electoral, la dictadura habrá reafirmado su control sobre todos los órganos electorales.
Hasta hace poco se perfilaban dos bloques electorales opositores. La Coalición Nacional, por un lado, y la Alianza Ciudadana por la Libertad (ACxL). Muchos tenían miedo que se repitiera la experiencia del año 2006. Pero los acontecimientos cambiaron rápidamente.
Contrario a lo esperado, la Coalición Nacional no se ha convertido en una alternativa popular, sino que ha venido degradándose de crisis en crisis. Por diferentes circunstancias, primero fue suspendido el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), después fue suspendida Yatama, y las esperanzas quedaron depositadas en la casilla del desconocido y descolorido Partido de la Restauración Democrática (PRD), quien utilizó múltiples pretextos e hizo maniobras para no firmar la alianza electoral con ACxL, creyendo que al tener el monopolio de una casilla dentro de la Coalición Nacional, podría dar el golpe y fortalecerse electoralmente, llegando incluso al extremo de ofrecer la candidatura presidencial a Cristiana Chamorro, en el preciso momento en que la dictadura iniciaba una investigación penal contra ella. El PRD fue decapitado, y con ello la Coalición Nacional arrodillada recibió un tiro de gracia en la nuca. Y las veleidades del Partido Conservador hicieron que también rodara su cabeza. Es una especie de terror institucional cuyo objetivo principal es infundir un profundo temor e incertidumbre ante la ciudadanía.
El cuadro está rayado. Vamos a una campaña electoral en las peores circunstancias: con represión, con los dados cargados a favor de la dictadura, por exclusión solo queda la casilla de ACxL, pero con una enorme ventaja: la mayoría de la población quiere un cambio de gobierno. Es algo tan simple: definir una estrategia, y un discurso convincente, que combata y neutralice la estrategia de la dictadura.
La unidad es un elemento importante, pero no es el definitivo, y se dificulta con el bloqueo sistemático de la dictadura hacia la UNAB, organización que agrupa corrientes que vienen del sandinismo. Algunos grupos de la Coalición Nacional pretenden forzar la unidad atacando y descalificando a la ACxL, denunciándola como una vulgar agente de la dictadura que solo aspira a ser el partido del segundo lugar, envenenando el ambiente, creando con ello condiciones a favor del abstencionismo que tanto anhela la dictadura. Con alta abstención, la dictadura no necesita un fraude electoral, con su minoría compacta y bien organizada puede imponerse limpiamente, como hizo Maduro en las recientes elecciones legislativas en Venezuela.
Daniel Ortega, un político que no tiene un pelo de tonto, está matando con cuchillo ajeno, utilizando los estridentes ataques de sectores de la moribunda Coalición Nacional para debilitar y desprestigiar a la única casilla existente, la ACxL, acusándola de “zancuda”, cuando es la única que queda en pie y puede ser utilizada por la población para a través de una votación masiva proceder al cambio de gobierno. Alea Jacta Est.
El autor es experto en derecho político y constitucional..