Quo Vadis

En la segunda semana de abril participamos en una reunión virtual con el jefe de Gabinete de la Organización de Estados Americanos, embajador Gonzalo Koncke, representantes de organizaciones civiles, partidos políticos en formación, nicaragüenses en el exterior y profesionales con amplia experiencia en organismos internacionales. Invitados a la reunión provenientes de un corte transversal nacional e internacional fueron el doctor Juan Daniel Alemán, exsecretario general del Sica; el directivo de ProVoto New Orleans Marcelo Berríos; el doctor Noel Vidaurre, que gestiona ante el Consejo Supremo Electoral una casilla partidaria. El director de Ética & Transparencia, Roberto Courtney, fue invitado también. Esta reunión la coordiné como presidente de ProVoto, de su Grupo Facilitador de Reformas Electorales (GFPV) y tuvo como objetivo fundamental: 1) plantear la necesidad de reformas electorales a partir de negociaciones entre gobernados y gobernantes, considerando que el partido mayoritario en la Asamblea opina que las reformas deben discutirse solamente con los partidos políticos y 2) que si gobernados y gobernantes nos ponemos de acuerdo e invitamos a la OEA para obtener la experiencia que en materia electoral tienen vendrían al país. Es una preocupación cívica y ciudadana, no partidaria.

Valiosos elementos de juicio se expusieron debido a que en nuestro país, hoy después de 36 meses de los sucesos de abril, existe una predominante fuerza partidaria en el poder, organizada, con presencia en el territorio y suficientes recursos, y por el otro lado, nada que se le oponga en parecida intensidad. Todo lo opuesto, las encuestas reflejan como se afirma en todos lados que 2/3 de la población no tiene preferencia alguna por partidos políticos existentes y el 70 % de los entrevistados no votará en las próximas elecciones.

Sin entrar en consideraciones políticas y circunscribiéndonos con rigurosidad a temas de interés de la ciudadanía, de la democracia y desarrollo de un proceso electoral transparente, legal y observado, convenimos en la reunión no estar abogando por reforzar a una oposición política en el país. Se reflejaron preocupaciones de organizaciones nacionales e internacionales de la sociedad civil de que en Nicaragua existe ausencia de competitividad electoral que limita las opciones democráticas del pueblo, que se ha debilitado al extremo la institución de partidos políticos y por ello se pueden elevar peligrosamente los niveles de abstención electoral.

Obvia es la ausencia de un bloque de oposición sólido y partidos políticos creíbles opositores a la fecha. Expusimos para evidenciar que no hay en el contexto político nacional un saludable contrapeso al fuerte partido de gobierno. Probablemente los simpatizantes de la fuerza mayoritaria partidaria descrita puedan opinar que es problema de sus oponentes, y lo es. Pero también se plantea la reflexión de analizar las razones de por qué la oposición no aprovechó el momentum, carpe diem, cuando la tuvieron desde el 2018, no lo tomaron y hoy en seis meses antes de las elecciones de noviembre que podrán formar, ¿hacia dónde van? Inexperiencia, intereses personales, pleitos, candidatos y más candidatos es lo que existe, sin rumbo ni sensatez, siendo lo último lo que debería prevalecer. Veamos hacia dónde se dirigen, el Quo Vadis nicaragüense, y usted como interesado arribe a sus conclusiones. Por un lado, se conoce la fortaleza del partido gobernante y por el otro solo pronunciamientos, escritos políticos, diagramas y tinta en el papel; no existe cohesión ciudadana opositora o una fuerza emergente en forma de partido nuevo, creíble, capaz de producir balance electoral. Hemos llegado a escuchar a prelados católicos que han opinado antes, que lo siguen haciendo pero con duras críticas hacia los grupos desunidos opositores que han desanimado la voluntad popular de ir a votar.

Promovemos la posibilidad de las opciones democráticas a las que un pueblo tiene derecho para escoger y ser escogido, que aparezcan porque “no seremos gobernados mejor de lo que nos merecemos, lo garantiza el mecanismo de la democracia”.

Entonces, explico a la nación lo que ProVoto promueve, lo que nos interesa, lo que debe resolverse mediante un proceso electoral limpio, transparente, legal y observado. Las reformas electorales y las elecciones serán la primera fase. La segunda es después de las elecciones cuando se conozcan los resultados y el concierto de las naciones comience a reconocer la legitimidad de las mismas. Entonces se observarán cualquiera de estos escenarios. Si hay desconocimiento, atestiguarán algunos que debió haber sido oída la prevención ciudadana de reformas electorales aceptables y un proceso electoral limpio, transparente y observado; otros asegurarán que si lo fue, que afortunadamente hubo reformas electorales y condiciones para el desarrollo de un verdadero, eficaz y transparente proceso electoral que después de haber ocurrido va a poder presagiar gobernabilidad, que hubo un desenlace de la actual crisis política donde los gobernados y gobernantes contribuimos para asegurar un futuro prometedor y democrático para toda la nación nicaragüense.

Habrá necesarias negociaciones posteriores a las elecciones de noviembre 7, 2021. ¡Deben de haber!

Usted, consciente al leer esta opinión, entenderá el grave problema en el que estamos y por qué convoqué a esa reunión virtual con el representante de ese Foro regional apropiado en nuestro caso.

El autor es Abogado y Presidente de ProVoto.

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