Las autoridades paquistaníes cerraron las fronteras terrestres con Afganistán e Irán y restringieron el número de vuelos internacionales antes de unas semanas consideradas cruciales en la lucha contra el covid-19.
Las medidas se anunciaron pocos días antes del Aíd al Fitr, la fiesta musulmana de ruptura del ayuno, que tradicionalmente va acompañada de grandes desplazamientos de población entre las ciudades y el campo, así como del regreso de los trabajadores migrantes y de los paquistaníes que viven en el extranjero.
El gobierno también sigue de cerca la catastrófica situación sanitaria en la vecina India, temiendo que pueda extenderse a Pakistán.
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La unidad que coordina la lucha contra el coronavirus anunció el domingo que las fronteras terrestres con Afganistán e Irán se cerrarán pronto, excepto para el comercio.
Las autoridades de aviación civil habían anunciado anteriormente que a partir del miércoles, el 80% de los vuelos, principalmente de Oriente Medio, se suspenderían durante dos semanas, hasta mediados de mayo, cuando finalice la fiesta del Aíd.
Los vuelos con India, que actualmente lucha contra una violenta segunda ola de covid-19, había sido cancelados y las fronteras cerradas antes de que comenzara el brote debido a las tensiones políticas entre ambos países.
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Pakistán registró casi 800,000 casos positivos del coronavirus, con 18,000 muertes. Aunque muchos expertos creen que las cifras son mucho elevadas, se trata de cifras bastante bajas para un país de 220 millones de personas.