Trabajadores de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) celebraron este martes el 44 aniversario de fundación de la organización defensora de derechos humanos, junto con familiares de asesinados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a partir de las protestas ciudadanas de abril de 2018.
La organización no gubernamental fue fundada en 1977 y fue la primera de este tipo que nació en medio de la dictadura de Somoza. Desde entonces, ha defendido los derechos humanos de los nicaragüenses sin importar la afiliación política, credo religioso, condición social y económica de las personas. Defendió los derechos de los jóvenes que eran asediados, reprimidos y asesinados por el dictador de turno.
Desde 1977 a 1979 la CPDH logró documentar más de dos mil denuncias que sirvieron para alertar a la comunidad internacional sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua. «En los años 80 nos contó una anécdota José Esteban González (uno de los fundadores q.e.p.d.), que un día lo llamó el comandante Tomás Borge y le decía que CPDH tenía que desaparecer porque ellos iban a ser respetuosos de los derechos humanos y José Esteban muy sabiamente le dijo: ‘Vamos a seguir funcionando porque nuestro compromiso es con el pueblo, es con los nicaragüenses y está por encima de cualquier interés partidario'», recordó Marcos Carmona, director ejecutivo de la CPDH.
Lea también: Recordar a Alvarito Conrado causa alegría y tristeza a la familia, confiesa el papá del adolescente mártir
En 1984 la CPDH fue cerrada por el régimen sandinista y algunos de sus fundadores fueron apresados, mientras otros decidieron exiliarse. «Desde el 2007, sentíamos que el gobierno de Daniel Ortega iba a consolidarse e iba a violentar los derechos humanos, de tal manera que pareciera que ese análisis de escenario que hicimos se ha cumplido», señaló Carmona.
Víctimas piden justicia
Familiares de algunas de las víctimas mortales del régimen orteguista en el marco de las protestas de abril de 2018 se presentaron a la celebración de la CPDH y agradecieron el apoyo que este organismo les ha brindado. Llegaron parientes del opositor Juan Blandón, quien fue asesinado de dos balazos en el departamento de Sébaco el pasado 1 de septiembre de 2018. La PO intentó hacer creer a la opinión pública que Blandón había fallecido producto de un accidente de tránsito, pero las lesiones en el cuerpo los desmintieron.
«Yo denuncio al Gobierno municipal de la ciudad de Sébaco por la muerte de mi hijo, a mi hijo lo mataron solo por levantar yo la bandera azul y blanco, por ayudar a los heridos. Pienso que este régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tiene que irse, demasiado nos han hecho sufrir a las madres nicaragüenses, sobre todo a las que nos asesinaron a nuestros hijos, (queremos) que haya justicia», exigió doña Josefa Velásquez Mejía, de 70 años, quien también tiene un hijo viviendo en el exilio por temor a las represalias del régimen.
También se presentó Elizabeth Velásquez, madre del joven de 20 años asesinado por el régimen en Carazo, Josué Mójica, en el marco de la ejecución del «Plan Limpieza», que utilizó a policías y paramilitares para desarticular los tranques en distintos lugares de Nicaragua. El opositor fue asesinado el pasado 8 de julio de 2018.
Te puede interesar: Nicaragua aplazada en libertad de prensa, revela informe de Reporteros Sin Fronteras
«Para mí ha sido bastante difícil porque hasta me he enfermado, hace tres años que estoy con esa depresión, estoy con medicamentos, con el psicólogo porque me ha tocado bastante duro. La justicia la esperamos de Dios, pero sí tiene que haber justicia terrenal también porque no pueden quedar impunes los asesinatos de los muchachos. Pienso que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo son unos asesinos porque mandaron a asesinar a unos chavalos que estaban desarmados», consideró Velásquez.