Róger Marín se ha metido entre verdaderas luminarias del montículo

Róger Marín es el sexto lanzador de 150 victorias, pero su aspiración es pasar encima de los 170 éxitos de Julio Raudez

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No siempre es cierto que lo que inicia mal, termina mal. Si no, vean a Róger Marín, el estelar tirador del Bóer, que ha asegurado su permanencia en el tiempo, gracias a su gran reacción y durabilidad.

El pasado 10 de abril, Marín llegó a 150 victorias, un privilegio que solo seis lanzadores se han dado en la historia del beisbol nacional. Y siete días después se volvió el décimo carabinero en aterrizar en la pista de los 1,000 ponches.

Marín no necesita de más para evitar ser devorado por el olvido. Ha situado su nombre a la par de auténticas luminarias del montículo. Sin embargo, él desea más y ha colocado sobre sus hombros el reto de ser el más ganador de todos.

Sus 150 triunfos lo sitúan a un paso de nivelar a Barney Baltodano (151), y muy cerca de Martín Bojorge (153) y de Julio Espinoza (155), aunque aún distante de Asdrudes Flores (169) y Julio Raudez (170), el máximo ganador.

Y aunque Marín tiene 39 años y cada vez lanza menos duro, ha aprendido a hacerlo con sabiduría y administra mejor sus recursos. De modo que aunque el reto no es fácil, tiene oportunidad de seguir en la lucha por avanzar.

Sin embargo, las cosas no iniciaron bien para Marín al comienzo de su carrera. Solo ganó siete juegos en sus primeras cuatro temporadas y 11 en sus primeras seis. Para entonces, tenía 11-12 y 3.82. Eso fue entre 2001 a 2008 porque en algún momento no jugó por unirse a los Filis en las Ligas Menores.

Y aunque en 2009 emitió la primera señal alentadora con marca de 8-5 y 2.47 con el Granada, fue a partir de 2012 con el Bóer, que saltó a otro nivel con 14-5 y 1.59. Entre ese 2012 a 2016 (seis campañas) ganó 80 juegos.

En el Bóer encontró más estabilidad y más respaldo. La tribu tenía mejor ataque y una mejor defensiva, factor que se volvió vital para Marín en su transición de lanzador de velocidad, a pitcher generador de roletazos.

Incluso, en 2016 y 2019, el tirador nacido en Posoltega, Chinandega, consiguió marcas idénticas de 17-3 en cada año, en un esfuerzo enorme por llegar a 20 triunfos, pero se quedó corto. Y aunque no lo ha descartado, su meta es ir tras Julio Raudez (170).

Pareciera algo fácil, pero no lo es. Marín necesita cerrar fuerte este año y luego dar el puntillazo al récord en 2022, pero para eso será clave seguir lanzando con eficiencia y con salud, dos elementos cada vez más escasos cuando se acerca a los 40 años, como es su caso.

Pase a lo que pase de ahora en adelante, Marín deberá ser reconocido como un lanzador respetable, alguien que fue capaz de darle un vuelco a su carrera y a su vida, a pesar de un inicio desalentador.

Y lo esencial, no es cómo se inicia, sino cómo se termina una trayectoria y él está cerrando a todo vapor.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR 

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