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La doctora María Eugenia Alonso Flores, de 56 años, dice hacerle caso a lo que decide la mayoría y asegura que la mayoría de los miembros de la organización a la que pertenece le solicitaron que fuera su precandidata a la Presidencia. Es por eso que aceptó el reto y se convirtió en la segunda mujer en tratar de disputar la silla presidencial de Nicaragua en las próximas elecciones generales del 7 de noviembre.
Y precisamente por seguir a la mayoría asegura que decidió sumarse a las protestas ciudadanas en contra del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde el pasado 19 de abril del 2018. Ella es miembro de la Alianza Cívica por la Unidad Nacional (ACUN), una organización que surgió a raíz de la separación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) de la Coalición Nacional (CN).
Alonso Flores es médica y cirujana especialista en Toxicología, oriunda de León, y tiene dos hijos con su esposo Diego Reyes. Su familia es reconocida en la Ciudad Universitaria por su oposición al régimen de Daniel Ortega, por lo que han sufrido un calvario desde 2018, lo que incluye torturas de parte de la Policía.
El 25 de noviembre de 2019, el jefe de la Policía en León, comisionado general Fidel Domínguez, la obligó a ella y a dos miembros de su familia a hablar en un video bajo coacción, en el que dicen que respetan a la Policía y a los fanáticos de Ortega. Ese día, los policías antidisturbios, bajo el mando de Domínguez, irrumpieron la vivienda de la familia, los golpearon y les robaron computadoras y celulares.
Es casada y tiene dos hijos.
Su camino a la política
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¿Hará un lanzamiento oficial de la precandidatura?
Yo pienso que dentro de un mes haría el lanzamiento oficial, eso depende de cómo lo organicemos en ACUN, porque aquí hacemos lo que la mayoría manda.
¿Cómo se involucró en la lucha de abril del 2018 contra el régimen de Daniel Ortega?
La verdad es que mi familia ha sido reprimida desde los años 80, nosotros somos opositores de siempre del Frente Sandinista y crecí con un padre (el poeta y periodista, Máximo Guillermo Alonso Jirón) que luchó contra la dictadura somocista y luego contra la noche oscura de los años 80. Al ver que había rebelión de los jóvenes y que estaban gritando: «¡Basta ya de represión!», luchando por su autonomía universitaria y por el resto de Nicaragua, no había más que hacer que unirse. Detrás de cada estudiante hay una familia y no era justo que las demás personas no nos sumáramos al llamado de los jóvenes.

¿Estaba trabajándole usted al régimen a través del Ministerio de Salud en ese entonces?
Yo renuncié cuando volvió al poder Daniel Ortega, lo hice antes de que me corrieran los sandinistas para no darles el gusto, me dediqué a trabajar en la medicina privada.
¿No le dio miedo protestar por las represalias que podían haber después?
Pues claro que sí, había un poco de temor, pero de tanto asedio —por el día los policías y por la noche los paramilitares rondando y apedreando la casa— no nos mataron porque el pueblo se sumó a defendernos y yo pienso que cuando la Policía nos allanó nos vacunaron contra el miedo.
Víctima de abuso policial
¿Qué pensó cuando el jefe de la Policía en León, comisionado general Fidel Domínguez, llegó a torturarlos?
Cuando nos vinieron a allanar y a torturar aquí en nuestra propia casa lo hicieron adelante de mi mamá y ella fue la más torturada. El abuso fue tan grande que hicieron un video y nos obligaron a decir todo lo que ellos querían, le fracturaron las costillas a mi marido, mi hijo quedó golpeado y yo también quedé con un hombro casi dislocado que hasta la fecha me duele de vez en cuando.
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Ahora que anunció su precandidatura a la Presidencia, ¿tiene miedo a que aumente la represión en su contra?
Ahorita con la precandidatura si me preguntás que si tengo miedo, pues no tengo miedo. Ahora ha pasado gente por mi casa que, no estoy segura, pero parecen policías de civil, estoy esperando porque están estudiando qué medidas van a tomar, pero aquí estamos para defender la justicia y tenemos el deber de andar en esto.
¿Qué piensa de ser mujer en este país y optar a una precandidatura a la Presidencia?
Pienso que una mujer sería mejor presidente que cualquiera. Además de que el mayor número de habitantes de este país son mujeres, la mujer sabe administrar. Si usted se fija la mujer, los hombres llegan a la casa —en la mayoría de los hogares, no en el mío— (sonríe) y se sientan, mientras que las mujeres llegan a trabajar. Es decir trabaja el doble, eso no quiere decir que estamos en contra de los hombres, para nada, vamos a luchar juntos, hombro a hombro.
¿Cuál sería su propuesta de gobierno para los nicaragüenses?
Buscar e instaurar un gobierno donde todos, sin distingo de partidos, de religión de ningún tipo, los nicaragüenses vivamos en paz, libertad, pero sobre todo justicia y luchar porque ese gobierno sea justo y luche por los principios democráticos para que después vengan otros gobiernos que sigan con el eslabón de democracia que ayude a Nicaragua para salir de este atolladero que tenemos.
¿Cuáles cree que son los principales problemas que aquejan a la población?
El desempleo, la mala salud, la mala educación desde abajo hasta arriba. Debemos de luchar porque los estudiantes tengan su verdadera autonomía universitaria, yo pienso que luchando por una buena educación se hacen mujeres y hombres responsables y que van a responder en el futuro por esta Nicaragua.
¿Usted cree que se dará la unidad entre la Coalición Nacional y la Alianza Ciudadana?
Bueno, de ellos (la Alianza Ciudadana) depende porque nosotros en la Coalición Nacional siempre ha estado abierta a buscar esa unidad total para sacar adelante a Nicaragua y para ganar las elecciones, pero dentro de la Coalición ya existe una unidad grande.
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Sobre elecciones generales
¿Cree que cederá Ortega con mejores reformas electorales que permitan elecciones justas y transparentes?
No sabemos y con cambiar magistrados no se hace nada. Si no hay reformas, a como las planteó la OEA (Organización de Estados Americanos), no se asegura un proceso electoral justo y sin fraude. Por otro lado exigimos que no haya secuestrados políticos y que se acabe la persecución de los opositores.
Si no se dan las condiciones para ir a elecciones, ¿deberían los partidos políticos participar en este proceso electoral?
Eso es algo ambivalente. Si se dan condiciones transparentes, está bien que se participe, pero dígame usted, ¿vamos a aceptar que Daniel Ortega haga un simulacro de elecciones, participar y aguantar cinco años más? Eso vamos a decidirlo en conjunto con todos cuando estemos unidos y cuando estemos seguros de que no hay reformas electorales justas.
¿Cree usted que el régimen va a procurar hacer un fraude electoral en noviembre?
Eso todo mundo lo espera, pero estamos esperando a ver qué se logra hacer para que haya condiciones.
¿Va a firmar usted los compromisos impulsados por la Comisión de Buena Voluntad hacia los precandidatos presidenciales?
Claro que sí. Voy a buscarlos y voy a firmar porque estoy muy de acuerdo con eso, para apoyar al candidato que quede.
¿Qué piensa de las otras plataformas políticas que se dicen opositoras como: Unión Republicana y República Avanza?
Están en todo su derecho de participar porque los cubre la Constitución de la República, pero tenemos la esperanza de que nos vamos a unir en una misma agua, tiene que haber diálogo entre nosotros porque tenemos que llegar a una unidad verdadera, aunque solo falta un poquito para esa unidad verdadera. Mi lema ha sido: la unidad total nos hará libres.
Algunos detalles familiares
La doctora María Eugenia Alonso Flores, de 56 años, es hija del poeta y periodista Máximo Alonso Jirón, quien falleció el 2 de septiembre del 2014 por insuficiencia renal aguda y de Margarita Flores Urbina, quien se rindió a la muerte el pasado 30 de abril del 2020 al ser afectada por un infarto cerebral.
María Eugenia también vivió la muerte de sus dos hermanos: Guillermo y Adán Alonso Flores, dos médicos que ofrecieron sus servicios gratuitos para atender a pacientes afectados por el Covid-19. En su noble y solidaria labor resultaron infectados por el virus; el primero falleció el 7 de junio del 2020 y solo 7 días después murió el segundo.
Desde 2018, Alonso forma parte del Comité de Víctimas y perseguidos políticos por el régimen de Ortega y ha tenido una participación activa en las protestas civiles que demandan un cambio de sistema en Nicaragua.
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