EE. UU. prepara un impuesto global a sus empresas en el exterior, ¿qué significa esto para Nicaragua?

Estados Unidos es uno de los principales orígenes de la inversión extranjera directa que viene a Nicaragua. 

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Antes que se diera la crisis sociopolítica, Nicaragua había convertido la seguridad ciudadana, la mano de obra barata y los paquetes de alivios fiscales en sus principales cartas de presentación para atraer inversiones extranjeras, sin embargo tras la crisis del 2018 estos indicadores se han deteriorado y la situación podría empeorar más si Estados Unidos logra llegar a un consenso para la aprobación de un tributo mínimo global para sus empresas en el extranjero.

Un impuesto mínimo global establece que las empresas radicadas en otro país —como las que están en Nicaragua, por ejemplo— pagarán al menos un cierto porcentaje de sus ganancias en impuestos a EE. UU., sin importar en qué parte del mundo se obtengan estas. Eso implica que aunque los gobiernos pueden seguir fijando una tasa impositiva baja para estas transnacionales,  Estados Unidos aplicará otra carga impositiva mínima acordada.

Por décadas los países de Centroamérica han tratado de bajar al mínimo los impuestos a las empresas multinacionales para atraerlas a su territorio y si se llega a aprobar la creación del tributo mínimo global, países como Nicaragua perderían este atractivo, lo que representará un desafío para atraer nuevas inversiones no solo de Estados Unidos sino también de Europa, donde también están viendo con buenos ojos la apuesta de EE. UU., que ha pedido alianza a los países ricos para adoptar la medida.

El economista Juan Sebastián Chamorro, precandidato presidencial, manifestó que la iniciativa que está promoviendo Estados Unidos efectivamente busca evitar que las empresas muevan sus activos y sus corporaciones a otras partes del mundo.

Lea además: La desconfianza hacia el régimen de Ortega y el Covid desploman dos de los principales motores económicos

“Esto podría tener algún impacto sobre la economía nicaragüense, pero muy reducido, pero se concentra más en políticas fiscales como Suiza, Europa en general y Asia, que intente atraer inversiones a esos países, lo que va a hacer Estados Unidos es que si esa empresa decide irse a Suiza, por decirte algo, y ahí paga menos impuestos, esa diferencia lo debería de pagar en Estados Unidos, igual la va a tener que pagar. En este caso no creo que aplique tanto porque tampoco veo corporaciones grandes moviéndose hacia Nicaragua, sí podría afectar en algunas subsidiarias, zonas francas que tengan acá operaciones”, dijo Chamorro.

Róger Arteaga, extitular de la Dirección General de Impuestos (DGI), manifestó que esta es una forma de evitar que haya evasión de impuesto. Y en el caso particular de Nicaragua señala que cada día se vuelve menos atractiva para invertir, lo cual se logra ver en la caída por tres años consecutivos de la inversión extranjera. La situación empeora porque si bien Nicaragua tiene mano de obra barata, esta en los últimos años se ha encarecido por el aumento en costos relacionados con prestaciones laborales, además el clima de negocios se ha deteriorado y la inseguridad jurídica incrementado.

El año pasado, según datos del Informe Anual del Banco Central, el país captó de Inversión Extranjera Directa 182.3 millones de dólares (1.4 por ciento del PIB), siendo un desplome del 63.75 por ciento, respecto a los ingresos de 503 millones de dólares percibidos en el 2019. Comparado con los datos del 2017, es decir antes de la crisis política, la caída es más drástica.

“Hay multinacionales que tienen su base en los Estados Unidos, que tienen agencia o sucursales en varios países del mundo donde pagan menos impuestos, eso hace que esas sucursales ganen mucho dinero, que sean más rentable. Lo que están anunciando nosotros lo conocemos desde hace muchos años como renta global, que es cuando la empresa tiene que pagar por la renta que recibe, independientemente del país donde esté, eso es una forma de evitar que haya evasión de impuesto”, explica Arteaga.

“En el caso de Nicaragua, lo que estamos viendo es que han cerrado zona franca o se han reducido porque no tienen esa facilidad o estímulo del Gobierno. Recordemos que con la reforma tributaria se le quitó recursos a las empresas, ese es otro golpe a la posibilidad que empresas internacionales vengan. Ahora con esa medida de Estados Unidos será peor la situación”, añadió.

Cierre de zonas francas

Por su parte el economista Enrique Sáenz manifestó que es posible que la aprobación del impuesto mínimo global tenga repercusiones en el largo plazo, pero a corto plazo hay otras situaciones que ponen contra la pared al régimen, como son las inversiones de zona franca.

Lea también: Tercera empresa que cierra operaciones en Nicaragua en tres meses. ¿Por qué se va la estadounidense New Holland?

“En el corto plazo el peligro con las zonas francas proviene del régimen: falta de seguridad jurídica y la incertidumbre frente al futuro político del país que, evidentemente, no puede sostenerse únicamente a punta de represión. En este sentido, la demanda internacional que interpuso la empresa Riverside Coffee, el cierre que empiezan a anunciar algunas empresas, refuerzan los temores de los inversionistas extranjeros y dejan latente la amenaza de un efecto dominó. Ese es el peligro real en el momento actual”, detalla Sáenz.

Además el analista económico recuerda que Nicaragua ya tiene otra desventaja que se suma a la pérdida de atractivo en los últimos tres años: el elevado costo de la electricidad, de las más caras en Centroamérica.  “No está (dentro de las ventajas)  el costo de las telecomunicaciones, porque aquí se paga una de las tarifas más altas de América Latina. No aparece como ventaja las tasas de interés bancario, porque en Nicaragua se pagan las más altas de Centroamérica. No aparecen como ventaja los combustibles, porque aquí se pagan los más caros de la región. Tampoco aparece como ventaja la calidad de las infraestructuras”.

¿Cómo se encuentra Nicaragua?

La situación es más compleja para Nicaragua ya que desde la crisis el clima de inversión se ha deteriorado progresivamente.  El Doing Business 2020, un estudio del Banco Mundial que mide la facilidad de hacer negocios en el mundo, dio a conocer que Nicaragua es uno de los países más complicados para hacer negocios. El país se ubicó el año pasado en el puesto 142, de 190 países evaluados y obtuvo una calificación de 54.4 de 100.

A continuación detallamos cómo se encuentran en el país los principales indicadores que analizan los inversionistas.

Puede interesarle: Régimen admite que tiene grandes dificultades para atraer inversión extranjera en los próximos cuatro años

Seguridad ciudadana: Cada vez son más los nicaragüenses que se sienten inseguros en el país, los que perciben más peligro en las calles y reconocen haber sido asaltados o agredidos por delincuentes. De hecho, la más reciente encuesta de CID-Gallup señala que el 61 por ciento de la población consultada considera que la inseguridad ciudadana ha aumentado en el país y registra el nivel más elevado de crecimiento del crimen y la violencia en los últimos diez años en Nicaragua.

Estos datos se ven reflejados en la ola de crímenes violentos, robos y asaltos que se registran con más frecuencia en el país, a tal punto que en orden de consideración sobre los principales problemas de Nicaragua, para la población la inseguridad ocupa la cuarta posición, que encabeza la falta de empleo, corrupción en el Estado y situación política en el país. Esto sin duda es un indicador que toman en cuenta los inversionistas.

Costo de la electricidad y el combustible: En los últimos años la tarifa eléctrica se ha vuelto un dolor de cabeza para los hogares y empresas. Un informe de Funides detalla que Nicaragua tiene el precio de distribución más alto de la región. Hasta el 2019 a Disnorte-Dissur se le pagaba 116 dólares por megavatios al año, siendo más alto que en Honduras y El Salvador, donde se pagó 109 y 98 dólares por megavatios, respectivamente.

Pero además el estudio de Funides señala que Nicaragua ha perdido competitividad en el precio de la energía porque se tienen onerosos contratos con los generadores eléctricos, altas remuneraciones por potencia, la falta de licitación en las contrataciones, la postergación en el retiro de plantas eléctricas obsoletas, entre otras cosas.

Asimismo otro de los costos importante es el precio de los combustibles, que lleva más de cinco meses de alzas continuas, lo que también tiene presionada a las empresas.

Para las multinacionales es sumamente importante el precio de la energía y los combustibles, porque ambos forman parte de la estructura de costos.

Incentivos fiscales: La Ley 344, Ley de Promociones de Inversiones Extranjeras, es la principal herramienta legislativa para la inversión foránea en el país. Esta ley garantiza la igualdad de trato para los inversores nacionales o extranjeros. No hay ninguna restricción gubernamental impuesta en la conversión de moneda extranjera o en la transferencia de fondos. Tampoco la hay para la repatriación de todo capital o ganancia hacia el país de origen de una compañía.

Pero además una de las razones más atractivas que tienen las compañías para invertir en Nicaragua son los incentivos fiscales ofrecidos por el Estado. Estos incluyen diversas reducciones de impuestos que varían según sector económico, pero que en la mayoría de casos abarca como incentivo para los primeros 10 años de inversión una exención total de Impuestos al Valor Agregado (IVA), el Impuesto sobre la Renta y más.

No obstante con la reforma fiscal que se aplicó en febrero del 2019, las empresas perdieron rentabilidad, con el aumento del pago en el anticipo del IR, que antes era del 1 por ciento parejo y con la reforma pasó del 1 al 2 o del 1 al 3 por ciento. Esto impactó a las inversiones estadounidenses fuera del régimen de zona franca, por ejemplo y que ahora asumirían un nuevo costo impositivo si Estados Unidos logra aprobar su impuesto global mínimo.

Mano de obra barata: Nicaragua se caracteriza por su fuerza laboral, conocida por tener una rápida curva de aprendizaje y una baja tasa de ausentismo, señala la agencia gubernamental ProNicaragua, en su artículo ¿Por qué invertir en Nicaragua?

“El país tiene la estructura de costos más competitiva en la región centroamericana. Eso significa que emplear trabajadores en Nicaragua puede reducir significativamente el costo de capital humano. La fuerza laboral nicaragüense es también muy joven y calificada. Un 77 por ciento está por debajo de los 39 años de edad”, detalla la página web de ProNicaragua.

No obstante, en los últimos años el Gobierno ha encarecido la mano obra, al incrementar costos laborales, como el aporte de las empresas a la Seguridad Social.

¿Qué pueden hacer los países para retener la inversión extranjera?

Ante esta situación queda la interrogante ¿cómo podrían enfrentar este nuevo escenario los países de la región centroamericana?

Los economistas consultados por LA PRENSA señalan que los gobiernos además de mantener una tasa impositiva baja pueden crear otros incentivos para atraer a las empresas como exenciones, subsidios, créditos o cualquier mecanismo que  favorezca a las empresas, esto con la finalidad de conquistar nuevas transnacionales de Estados Unidos.

Recientemente el director del Banco Mundial, David Malpass, en una entrevista de la BBC, llamó a los líderes mundiales a que no establezcan una tasa impositiva mínima global para las empresas que sea demasiado elevada.

Malpass dijo que no quería ver nuevas reglas que obstaculizarían la capacidad de los países pobres para atraer inversiones.

Estados Unidos está acelerando las conversaciones con sus pares en el mundo y la idea es que este impuesto sea pactado en julio próximo. Aún no está claro a cuánto ascendería la tasa global.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí