Una luz al final del túnel

La noticia de que la Asamblea Nacional ha iniciado el proceso para elegir magistrados del Consejo Supremo Electoral y avanzar el proceso de reforma electoral, indistintamente de las interrogantes y suspicacias que provoque debemos recibirla con positivismo. Los nicaragüenses dentro y fuera de nuestras fronteras, así como la comunidad internacional, hemos estado insistiendo en que para poder salir del atolladero en que estamos metidos, es indispensable la realización de unas elecciones libres, legítimas, con observación nacional e internacional y sobre todo administrada por un Consejo Supremo Electoral (CSE) responsable, y creíble. Ayer 12 de abril la Asamblea sesionó para convocar la elección de los magistrados del CSE y formar una comisión para analizar las reformas al proceso electoral, que espero sean las que hemos venido exigiendo.

Considero que a pesar de las reservas que podamos tener, debemos por lo menos darle al Ejecutivo y Legislativo el beneficio de la duda. ¿Por qué me atrevo a decir esto a pesar de las críticas que pueda suscitar? La razón es sencilla, Daniel Ortega y la bancada gobiernista de la Asamblea saben que ni la comunidad internacional y mucho menos los nicaragüenses de dentro y fuera le vamos a aceptar jamás unas reformas cosméticas y mucho menos el nombramiento de magistrados orteguistas.

Por lo que considero que nuestros compatriotas dentro de nuestras fronteras tienen un tremendo reto, ese reto consiste en no darle la espalda o comenzar a satanizar tanto las posibles reformas como la elección de los nuevos magistrados, pues de hacerlo le estarán haciendo un tremendo beneficio al gobierno, el que según mi humilde opinión, está dando este paso por la presión internacional que está teniendo por parte de los Estados Unidos (EE. UU.), la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA), pueden estar seguros que como se dice popularmente, los señores del gobierno prefirieron tragarse este sapo, antes que exponerse a las consecuencias del proyecto de ley que se encuentra en el Senado norteamericano conocido como Renacer y enfrentar el inminente desconocimiento de su gobierno, ya sea por no dar las elecciones que por mandato de nuestra Constitución deben realizarse el próximo 7 de noviembre o por hacerlas de forma que no cumplan con los estándares internacionales que están exigiendo la OEA, la Unión Europea y los EE. UU.

Esto es algo que tanto los políticos opositores como la población en general no pueden ni deben obviar por el simple hecho de desconfiar del resultado de las mismas. Es, y permítanme usar este término, es obligación participar del proyecto de reformas, como postular a nuestros mejores hombres y mujeres al cargo de magistrados del CSE. Solo así podremos alzar nuestras voces tanto por la falta de idoneidad de los electos, como de las reformas que se aprueben. Así las cosas, también los opositores tendremos que tragarnos nuestro sapo, nuestras dudas, temores e incredulidad, pues de no hacerlo no le estaremos haciendo ningún favor a la causa de la democracia y mucho menos al cambio de ruta por el que nuestro pueblo ha derramado tanta sangre.

Para finalizar, deseo hacer un llamado a mis compatriotas que vivimos en este gran país, para que seamos condescendientes y apoyar de forma consciente el proceso anunciado, hago uso de la palabra juiciosa porque significa reflexiva, sensata y yo le agrego vigilante para que el régimen sepa que si tratan de desvirtuar o de engañar con reformas cosméticas. Como se dice popularmente, hacer cambios para no cambiar nada. Sería exponerse a unas sanciones que los obligará a endurecer la represión, cuyo resultado será de terribles consecuencias para el gobernante y los que le acompañen. Termino pidiéndole al Creador que ilumine a quienes tendrán la responsabilidad de tomar las decisiones que hacen falta para retornar a la democracia y paz social que todos deseamos.

El autor es empresario nicaragüense americano con residencia en Florida

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Sr. Castillo, excelente reflexión para un país desarrollado en el que Ud., vive y no desgracidamente para uno que como el nuestro que comparte ideología con Cuba o Venezuela, lo que significa dictadura y falta de libertades. Le invito a que lea un artículo que publiqué ayer Lunes en Trinchera de la Noticia o bien colgado en mi Facebook, sobre el tema y verá que no me equivoqué en mi pronóstico sobre la realidad nacional y espero haya leído (me imagino que sí) las propuestas de reforma hechas por la asamblea sandinista que es propia de la dictadura y que no me equivoqué en mis comentarios. saludos

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