FAO: Medir la sostenibilidad agrícola y ganadera

La transición de la producción agropecuaria hacia prácticas más sostenibles es uno de los mayores desafíos de la historia reciente de la humanidad. En un escenario de recuperación tras el Covid-19 y de vulnerabilidad ante el cambio climático, una de las expectativas es reconstruir mejor y avanzar hacia un manejo más sostenible e integral de los agroecosistemas basados en información relevante que contribuya a la toma de decisiones.

En ese contexto, para la región de América Latina y el Caribe, que se caracteriza por ser despensa de alimentos para el mundo, cobra relevancia el poder medir de forma sistemática la contribución de la agroecología, y de otros enfoques innovadores, en la transformación de los sistemas agroalimentarios, partiendo de una agricultura más sostenible y más biodiversa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), junto a otros socios como universidades (Cornell), centros de investigación para la agricultura y para la agroecología (Cirad, Cimmyt, Gelifes, Inrae, INTA, IRD), centros mundiales y nacionales para la agroecología (Icraf, Giaasp, AS-PTA) y laboratorios para la innovación, diseñó un instrumento de medición denominado TAPE (por sus siglas en inglés), que ya ha sido validado en Argentina, Belice, Dominica y Nicaragua.

La herramienta para la evaluación del desempeño agroecológico, TAPE, es un instrumento que mide indicadores socioeconómicos y ambientales en el marco de la sostenibilidad de la agricultura y ganadería. Esto permite conducir el manejo hacia prácticas más sostenibles, resilientes y basadas en los contextos territoriales y conocimientos locales.

En Nicaragua, el Instituto de Tecnología Agropecuaria (Inta), junto a la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG) y al Movimiento de Agricultura Orgánica de Nicaragua (Maonic), ha validado y aplicado la herramienta en forma complementaria al proceso nacional de conversión a la agroecología.

En dicho proceso se logró capacitar, en su filosofía y aplicación metodológica, al talento humano de las organizaciones campesinas agroecológicas, el personal técnico del Inta y de organizaciones que apoyan la agroecología como SWISSAID. Los resultados de TAPE variaron entre 90.6 % y 37.14 % de transición agroecológica. El 64 % de las fincas se pueden considerar como fincas agroecológicas, ya que superan el umbral de 65 %. En cuanto a los valores del desempeño multidimensional (DMF), para las 25 fincas evaluadas, variaron entre 8.0 y -5 puntos. Entre los más altos puntajes del DMF se destacan tres fincas manejadas y lideradas por mujeres productoras agroecológicas.

El proceso adelantado entre 2019 y 2020 ha dado como resultado que el Inta institucionalice la herramienta como parte del proceso de asistencia técnica que brinda en los diferentes territorios del país.

Al reunir información sobre los cambios generados en el tiempo, por la implementación de los enfoques sostenibles, se logra un marco analítico y de orientación para el desarrollo de herramientas, protocolos e información útil para la formulación de políticas públicas. Así mismo, a nivel local contribuye a la definición de planes de acción y toma de decisiones de las comunidades.

TAPE es una herramienta que agrega valor durante el diagnóstico, planificación y medición de los resultados de la implementación de las prácticas agroecológicas a nivel de la finca y del territorio evaluado.

Iván León es representante de FAO en Nicaragua y Ana Posas, oficial de Agricultura de FAO para América Latina y el Caribe.

Opinión covid-19 archivo
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