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Mientras se introducía en un intercambio de metralla que parecía no tener fin y se dedicaba a esculpir una victoria que debió ser unánime, de no ser porque los jueces se distrajeron, Román “Chocolatito” González desmitificó algunas conjeturas sobre él.
-En primer lugar, se había dicho que estaba viejo. ¿Les pareció un viejo ese que disparó sin cesar, que consiguió entrar en la guarda de Francisco “Gallo” Estrada las veces que se lo propuso y que incluso lo puso en malas condiciones ya al final del combate?
González lució muy bien. Tuvo una magnífica preparación y volvió a ser el púgil de boxeo vistoso, elegante y eficiente, con buena cuota de poder y habilidad para leer y descifrar el plan de su rival. Eso fue lo que vimos.
-De igual modo, se dijo que en ese peso (115 libras) Román no pegaba y que el Gallo lo iba a reventar. ¿A usted le parece que algo de eso se vio en la pelea? Quien terminó con la cara abollada fue Estrada, víctima del castigo.
El mismo Estrada dijo que en la ocasión pasada (2012), el Chocolatito se había impuesto en el combate porque él tuvo que exprimirse para dar el peso (108 libras), pero el sábado estaba en su peso natural y eso no fue ventaja.
-Que el boxeo del Gallo, un púgil muy hábil y capaz de moverse rápido y hasta pelear en reversa, sacaría de paso al nica. ¿Usted vio eso? Todo lo contrario. Quien no encontró la manera de descifrar a Román fue el Gallo.
González impuso el tren de pelea, el ritmo, el sitio del intercambio y tras un inicio confuso, mantuvo la iniciativa y hasta la inspiración en la recta final de una pelea que ganó con más claridad ahora que en 2012 en Los Ángeles.
Una cosa es no compartir la decisión del Chocolatito de hacerle propaganda a este Gobierno, detalle que nunca he aprobado, y otra cosa es que en medio de la ceguera por la polarización del país, no se le vean los atributos que tiene.
Estoy los que desearían que Román fuera representante de todos los nicaragüenses y no de un partido y lo que él representa, pero esa es una decisión personal y ahora le toca cargar con las consecuencias de eso: rechazo masivo.
Chocolatito te puede caer mal y podés estar alegre porque perdió. Ese es tu derecho y debe ser respetado, pero aún así, sobre un ring, tiene mucho que ofrecer y eso lo probó ante el Gallo, quien ganó una pelea que perdió.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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