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«He escuchado hablar de los seguros agropecuarios, pero no tengo mucho conocimiento sobre el tema, pero creo que para asegurar mi producción de musáceas y granos básicos sería bueno porque cada vez que uno siembra se va arriesgando a perder». Esto es lo poco que el pequeño productor rivense Francisco Gutiérrez conoce sobre los seguros agropecuarios en Nicaragua, un servicio financiero muy incipiente en el país, pese a que este puede ser útil para afrontar los choques del cambio climático. Gutiérrez siembra plátanos, maíz, frijoles y arroz en un área de 10 manzanas de tierra, el 70 por ciento de su producción se vende, el resto para autoconsumo.
Los seguros agropecuarios permiten que los productores garanticen el pago de sus cosechas o ganado en caso de un siniestro, pero pocas aseguradoras ofrecen este servicio y además una minoría de estas compañías se atreven a adentrarse en un segmento de mercado de alto riesgo. Gutiérrez dice que le gustaría acceder a un seguro de este tipo, pero dependería de los beneficios que este le ofrezca.
Según datos de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, en el 2020 las compañías de seguro colocaron en primas agropecuarias 16.5 millones de córdobas, mientras que pagaron por siniestralidad 20.2 millones de córdobas.
Los números muestran que lejos de ir ganando terreno, este tipo de seguro está en retroceso. En el 2019 el sector financiero vendió el equivalente a seguro de este tipo 22.68 millones de córdobas, es decir 6.1 millones de córdobas más que en el 2020, pese a que la actividad productiva en Nicaragua es la que sostiene la economía y la que se ha mantenido dinámica en medio de tres años de recesión.
Por el lado de siniestralidad, es decir el reclamo de sumas aseguradas, el año pasado se pagaron 20.2 millones de córdobas, mientras en el año anterior fueron siete millones de córdobas. Es decir que en el 2020 se pagaron adicionalmente 13.2 millones de córdobas más que en el año anterior, lo que muestra el fuerte crecimiento del riesgo.
El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Guillermo Jacoby, explica que los seguros agropecuarios protegen al agricultor por daños climatológicos, pero en el país hace falta tecnificación de los cultivos para que las aseguradoras puedan monitorearlos y establecer tarifas razonables. Otro aspecto que destacó es que no hay cultura de seguros como en otros países dedicados a la agricultura.
«Estos seguros agrícolas modernos están conectados con GPS y satélites para determinar impactos meteorológicos en áreas geográficas específicas, entonces puede venir un agricultor y decir fijate que cayó un aguacero y perdí la cosecha, pero ¿cómo se prueba? Es entonces cuando la data histórica recopilada por los satélites entra en juego para determinar la seriedad ambiental agrícola sobre un área determinada y una vez que el agricultor ejecute el cobro de la póliza se procederá a darle su pago», preció el titular de APEN.
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A criterio de René Blandón, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), los seguros agropecuarios son caros y poco utilizados por el sector porque las aseguradoras corren más riesgos al comercializarlos y por lo tanto los precios son elevados y se convierten inaccesibles para los productores. «La ganadería no es tan rentable como para estar pagando seguros en Nicaragua, se puede pagar seguro quizá por un semental que vale 10,000 dólares o más, pero por ganado común está difícil», planteó.
Está de acuerdo con que cuando encuentre un seguro adecuado a las condiciones de la ganadería en el país sería lo más correcto tenerlo. «El seguro es caro porque vos sabés que el ganado camina, se mueve y se lo llevan. El beneficio es que si te roban el animal ellos lo pagan, pero se tiene que comprobar, si sufre un accidente un animal ellos (las aseguradoras) lo pagan, pero tiene su pago de deducible al igual que otra clase de seguros, y te puedo decir que es caro porque ya lo hemos tratado de implementar», sostuvo Blandón.
El comportamiento de la delincuencia y al abigeato son factores que encarecen las pólizas de seguros agropecuarios en Nicaragua, dijo Blandón. «Este es un país de riesgo, el abigeato no se controla, a mí por ejemplo se me robaron 16 vaquillas, después del desastre del 2018 y cuatro brahman puros, después cuatro novillos, en términos de un mes y la Policía nunca llegó a la finca, entonces si no hay acompañamiento de las autoridades no creás que el seguro se va a interesar en tu ganado», detalló el titular de Conagan.
Para el productor de ganado, Manuel Vanegas, quien tiene una pequeña finca en Santa Teresa, Carazo, los seguros agropecuarios en Nicaragua son muy caros y no tienen bien definido lo que te van a pagar al momento de un siniestro. «No tengo seguro agropecuario para mi finca ganadera, pero estaría encantado de que un día tuviéramos seguros capaces de pagar por lo menos el 60 por ciento de las pérdidas que sufra un campesino en el caso de que haya un incendio o un huracán o enfermedades en el ganado que no son normales», expresó el productor.
Al igual que Blandón, el economista Luis Núñez afirma que el sector agropecuario es de alto riesgo en Nicaragua. «Recordemos que aquí nosotros estamos a merced de sequía, de inundaciones, huracanes y además no tenemos un sector agropecuario bien fortalecido y que su producción agropecuaria esté lejos de esos fenómenos», sostuvo.
Núñez considera que después de la inestabilidad sociopolítica del 2018 y los huracanes que azotaron el país el año pasado, estos seguros se vuelven un negocio poco rentable para las compañías de este tipo. Observa que en caso de que las aseguradoras pongan en garantías algunos cultivos, lo más probable es que lo hagan durante sus fases terminales, que es cuando el grano está casi listo para la venta.
Por otro lado, José Ángel Buitrago, productor de café de exportación, señala que en Nicaragua no hay cultura de contratación de seguros agropecuarios porque hace falta un buen financiamiento y el Gobierno ahora está presionando a la banca nacional con la Ley de Adición y Reformas a la Ley 842, que tutela los derechos de los consumidores, por lo tanto se hace más compleja la situación de los créditos. «Con esta nueva reforma de ley se podría empeorar la situación, si la ponen en práctica», advirtió.
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Cómo se consigue un seguro de este tipo
LA PRENSA consultó a través de la línea de atención al cliente de las aseguradoras que según los datos de la Siboif ofrecen los seguros agropecuarios. Una de las empresas dijo que por este momento no están asegurando ni producción ni animales vivos, que el servicio estaba, pero en otros países donde tienen presencia.
La otra compañía de seguros consultada manifestó que en el caso de tener una producción de sorgo por ejemplo, se debe presentar una ficha técnica donde indique cuánta es la inversión por manzana, qué cantidad de quintales se obtiene por manzana, y cuál es el precio pactado por cada quintal del grano cosechado para que se pueda asegurar el producto.
El asesor que atendió a LA PRENSA dijo que para contratar el seguro agropecuario se puede hacer previo a la siembra del grano o bien durante la siembra, siempre y cuando no sobrepase el mes y medio de haberlo plantado. «Si la plantación de sorgo estuviese en Chinandega, la tarifa sobre monto invertido en la plantación de este rubro, equivale al 10.3933 por ciento, es decir que si usted invierte 500 dólares por manzanas, usted le aplica ese porcentaje para pagar al seguro», manifestó el agente de seguros. Agregó que el seguro se contrata por ciclo de producción y que al optar por esta póliza el agricultor estaría resguardando una manzana valorada en 500 dólares por una prima de 51.96 dólares.
A la hora de una pérdida o un siniestro lo que cubriría la compañía serían los 500 dólares que cuesta cada manzana, precisó. «Nosotros cubrimos prácticamente todos los eventos naturales, incendios , vientos fuertes, inundación, exceso de humedad, sequía, bajas temperaturas, granizo, falta de piso para cosechar, erupción volcánica para el lado de Chinandega, por si uno de los volcanes arroja ceniza y afecta el follaje de la plantación, nosotros los amparamos, entonces lo que amparamos es la inversión directa que realiza el productor», sostuvo.
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