Qué dicen los primeros números de cierre económico de 2020, que el BCN ha empezado a divulgar

Hoteles y restaurantes; Intermediación financiera y servicios conexos; y Energía y agua fueron los que se llevaron los peores resultados económicos en el 2020.

A medida que se acerca el plazo de cierre de los indicadores económicos del 2020, el Banco Central de Nicaragua (BCN) difundió esta semana el comportamiento del Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), que muestra que el año pasado las actividades económicas se contrajeron 2.5 por ciento, un indicador que desde ahora da luces sobre lo que se esperaría en el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2020.

De las 16 actividades económicas que constituyen el IMAE, sin incluir el efecto de la recaudación de impuesto, al menos ocho estaban en caída libre, pero de este grupo tres fueron los mayormente golpeadas por el tercer año de recesión económica. Hoteles y restaurantes; Intermediación financiera y servicios conexos, y Energía y agua fueron los que se llevaron los peores resultados.

La caída drástica en el turismo ocasionó que el IMAE de hoteles y restaurantes se hundiera 32.5 al finalizar el 2020. Solo en diciembre, pese al aguinaldo,  este sector cayó 33 por ciento, muy similar que en noviembre.  «En esta actividad incidió la menor entrada de visitantes provenientes del exterior», explicó el máximo emisor bancario.

Le siguió la intermediación financiera y servicios conexos, que registró el segundo peor desempeño en el 2020. Cerró con una caída de 15.9 por ciento, luego que en diciembre se contrajera 9.1 por ciento. «Se mostraron mayores captaciones de depósitos, principalmente en la modalidad de ahorro en moneda extranjera y modalidad a la vista en moneda nacional, y disminuciones en las entregas de crédito», dijo el BCN.

La contracción de la mitad de las actividades económicas lastró el IMAE de energía y agua. Pese a que diciembre suele ser un mes dinámico, el indicador de este sector cayó 14.8 por ciento, para un promedio anual de 15.6 por ciento. Esto se debió a que la generación de energía eléctrica se redujo 16.2 por ciento. Solo el suministro de agua,
alcantarillado, gestión de desechos y actividades de saneamiento creció 1.6 en ese mes.

Los huracanes Iota y Eta empeoraron el comportamiento de la pesca y acuicultura. En diciembre retrocedió 20 por ciento, pero su cierre de año se suavizó a menos 5.4 por ciento.  Este comportamiento estuvo explicado a «menor captura de otros productos de la pesca (pepino de mar y jaiba), langosta, pescado y camarón».

Otra actividad ligada al campo, que pese a caer en diciembre, finalizó el año en crecimiento fue la agricultura. Este sector creció 1.7 por ciento, pero en el último mes del año su retroceso se debió a «menores labores y producción en los cultivos de caña de azúcar, maíz, frijol, sorgo y tabaco, entre otros cultivos».

El pecuario finalizó el año con una expansión de 2.8 por ciento, pese a que en diciembre cayó 3.1 por ciento. En este último mes del año hubo «disminución en la matanza vacuna y porcina, así como en la producción de huevos y leche».

La actividad de silvicultura y extracción de madera creció en diciembre 1 por ciento, pero al finalizar el año cayó en su promedio anual dos por ciento. Su mejora en el último mes del año se debió a «mayor extracción de madera, principalmente».

El oro iluminó la actividad de explotación de minas y canteras, que creció en diciembre 4.5 por ciento para un promedio anual de 3.4 por ciento, debido a una mayor extracción del  metal precioso, hormigón, material selecto, piedra triturada, entre otros.

El comercio no se quedó atrás. En diciembre, en plena entrada del aguinaldo y otros ingresos desde el exterior como remesas, el sector repuntó 6.1 por ciento, para un promedio anual de expansión de 5.4 por ciento. Hubo «aumentos en ambas modalidades de comercio, al por mayor y al por menor», dice el BCN en su reporte.

A la que no le fue bien fue a la industria manufacturera. En diciembre si bien creció 3 por ciento, su variación de promedio anual fue de menos 2.7 por ciento. Solo en el último mes del año hubo «mayor producción de tabaco, productos no metálicos, fabricación de maquinaria y equipos, derivados de petróleo, textiles, lácteos, entre otros».

Por su parte, el sector construcción registró en diciembre una caída de 3.5 por ciento, pero su acumulado fue de 1.7 por ciento de crecimiento. En la última etapa del año este indicador se vio afectado por el comportamiento en demanda de adoquines, piedra cantera, arena, asfalto y madera.

Transporte y comunicaciones cerró con una tasa negativa. Al finalizar el año cayó 7.6 por ciento, luego que en diciembre creciera apenas 0.3 por ciento, con «disminución en la actividad de transporte de 7.6 por ciento y
crecimiento de 9.0 por ciento en los servicios de comunicaciones».

Otras actividades económicas exhibieron menores crecimientos y tasas de caída relativamente bajas. Ver cuadro.

 

Economía IMAE Nicaragua producción archivo

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