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Se pueden discutir muchos aspectos sobre el torneo de beisbol Pomares, desde su real motivación hasta su calidad, pasando por la forma como es administrado, pero no se puede negar que tiene su atractivo y que es la fiesta más extendida y masiva del beisbol nacional.
En el Pomares están todos los departamentos y de alguna manera, eso genera una identificación y da un sentido de pertenencia. En el equipo de tu zona, está el chavalo o el veterano de tu barrio, el de tu comarca y el de tu ciudad. Cada pueblo está representado.
Las rivalidades vecinales se activan y las economías locales se dinamizan a través de todo un andamiaje estructurado para sostener el evento que es claramente un proyecto gubernamental y que en aras de hacerlo más participativo, se ha sacrificado su calidad. Aquí no tenemos para 18 equipos buenos.
Aún así, conserva varios niveles de atracción. Primero hay un grupo de equipos que tienen opciones reales de ganar el campeonato como el Bóer, los Dantos o los Leones. Y un peldaño detrás, pero cerca, están Estelí, la Costa Caribe y el Frente Sur.
Después hay otro grupo de conjuntos como Chinandega, Jinotega, Granada, San Fernando, Chontales, Matagalpa, Carazo y Nueva Segovia, que tienen la mira en saltar a la segunda etapa y luego mejorar sus posibilidades con los refuerzos.
También hay equipos aún en construcción (bastante prolongada, por cierto) como Zelaya Central, Boaco, Madriz y Río San Juan, que también aspiran evitar la eliminación, pero al final se deberán conformar con mejorar sus registros particulares y eso podría ser para ellos un salto valioso.
A nivel individual, habrá que seguir las pasos de artilleros como Ofilio Castro, Renato Morales, Jilton Calderón, Wuillians Vásquez y Sandy Bermúdez, de donde podría salir el líder de bateo.
Juan Carlos Urbina no aparta la mirada de las cercas y tras lo mostrado el año pasado (bateó 20 jonrones en 35 juegos, con .405 de average) habrá que estar atento a lo que haga. Representa un atractivo singular por su edad (41 en abril) y productividad.
Róger Marín ha dicho de nuevo que va en pos de 20 victorias y es interesante como establece metas y luego lucha para alcanzarlas, aunque aún no llega, sin embargo, Róger está un año mayor (40) y eso incrementa la dificultad, pero sigue siendo muy competitivo.
No perdamos de vista a Ronald Medrano, quien es joven, buen lanzador y tiene un gran equipo detrás en los Dantos. El año pasado se anotó 10 victorias en 12 aperturas. Igual, Braulio Silva en el Bóer. Luce bien.
Vamos a ver cómo vuelve Jorge Bucardo, el lanzador de más calidad a nivel local y pendientes de Berman Espinoza, quien va por las 100 victorias en su carrera y tiene entre ceja y ceja tumbar la marca de más ponches en nuestro beisbol, que es de 1,449 ponches y está en poder de Julio Espinoza.
Sí, el Pomares se puede discutir, pero tiene su atractivo, sobre todo en los departamentos.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
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