En febrero pasado los niños recibían las clases en los patios de las viviendas, mientras reparaban el colegio Nueva Jerusalén 1. LA PRENSA/Cortesía

Niñez de Bilwi recibe clases en patios de casas mientras Mined repara colegios

En enero las autoridades insistieron en que los colegios de esa ciudad estaban todos preparados para el inicio de clases, no hubo reparaciones a tiempo para el inicio del año escolar

A tan solo 15 días de haber iniciado el ciclo escolar 2021 en todo el territorio nacional, el Ministerio de Educación (Mined) interrumpió temporalmente las clases en al menos tres colegios de Bilwi, en el Caribe Norte, para reparar la infraestructura de estos centros que fueron afectados tras el paso de los huracanes Eta y Iota en noviembre pasado.

Desde enero de este año, las autoridades educativas insistieron en que los colegios del Caribe Norte estaban «preparados» para recibir al total de alumnos, pese a que en una visita de LA PRENSA al lugar se corroboró los daños severos que todavía tienen los centros, en algunos los estudiantes iniciaron las clases prácticamente entre los escombros. A tres meses de los huracanes las autoridades no atendieron a tiempo la infraestructura escolar y ahora debieron interrumpir las sesiones.

Una docente de primaria del colegio Nueva Jerusalén 1, de Bilwi, sostiene que las autoridades le habían notificado que el proyecto de remodelación del colegio estaba previsto para la segunda semana de enero, pero iniciaron hasta el 15 de febrero. «No sé cuál fue el atraso».

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«El ingeniero (encargado de la construcción) solo nos dijo a los docentes y a la directora que ellos venían a trabajar ahorita el 15 de febrero y que solo nos daban un día para que nosotros buscáramos cómo reubicarnos o buscar qué hacer, pero que entregáramos el lugar para iniciar la construcción. El Mined solo nos dijo que buscáramos cómo resolver», declaró la maestra, quien pidió anonimato.

Resolver con sus propios medios

Ante este escenario la directora del colegio sostuvo una reunión con los docentes y padres de familia para buscar soluciones y no interrumpir el plan educativo, por lo que decidieron habilitar espacios en las casas, corredores y patios, aunque aseguran que las condiciones no son las adecuadas. Son 796 los estudiantes afectados del colegio Nueva Jerusalén 1.

«Es un barrio bastante metidito y no hay local donde ubicar a todos los estudiantes. Los padres de familia nos dieron albergues, comedores, en sus casas, pero en algunos lugares están haciendo construcciones y no tienen techos y tenemos que estar bajo el solazo dando clases, incluso se nos han enfermado niños con dolores de cabeza, calentura, vómito y y creemos que eso se debe a la alta temperatura y la exposición al sol en que están», denunció la maestra.

Otra docente del colegio Nueva Jerusalén 2 reconoció que aunque los educadores están haciendo un sobreesfuerzo para no interrumpir las clases, hay muchas limitaciones que atrasan el desarrollo de la enseñanza. «Nosotros los docentes no podemos desarrollar los temarios completos que llevamos preparado por la misma situación. Estamos pegados con las otras maestras y cuando ellas hacen sus actividades, entonces los niños se distraen», dijo la educadora.

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Aunque las autoridades del colegio indicaron a los maestros que la obra estará lista en un tiempo récord de 15 días, ellos no creen que eso sea posible, puesto que el mismo ingeniero reconoció que el proyecto se puede alargar hasta por dos o tres meses «porque van en fases, y la primera fase es la que pueden entregar en 15 días», agregaron las maestras.

«Estamos en el aire libre, en los corredores, en casas de tambo y nos metemos abajo, en ocasiones en el sol, sin pizarra, con pocos pupitres», cuentan las maestras.

Problema de vieja data

Un profesor del turno nocturno del Instituto Nacional Rigoberto Cabezas reconoce que si bien los huracanes arrasaron con todo, la infraestructura de los centros ha venido presentando un deterioro desde hace años y las autoridades no han hecho nada para mejorarlos.

«El colegio donde yo laboro desde antes de los huracanes está en reparación, pero nunca finalizaron, por lo que estamos impartiendo clases en un colegio prestado, pero esa escuela está sin techo y sin energía, la condición es crítica. ¿Y qué fue lo que orientó el Mined? Que cada profesor tiene que llevar de las bujías recargables», denunció el docente.

Problemática extendida

En una visita que realizó recientemente al Caribe Norte, un equipo de LA PRENSA constató la situación que exponen los maestros. Los colegios de estas comunidades iniciaron las clases el 1 de febrero con los techos desprendidos, escombros, pizarras y pupitres en mal estado, con poca afluencia de estudiantes.

El Centro Escolar Corazón del Muelle fue uno de los colegios severamente afectados por el paso de los ciclones. Según su director, Stayner Webster Hilario, fue apenas el 31 de enero —un día antes que iniciaran las clases— que un ingeniero llegó al centro para iniciar con la reparación del techo.

Centro Escolar Corazón del Muelle en proceso de restauración de techos este 1 de febrero. LA PRENSA/ WILMER LÓPEZ

En el centro escolar llamado Lincoln, también se percibió la misma situación. Solo había un aula habilitada y había presencia de pocos niños. Este colegio cuenta con cuatro pabellones, tres de ellos totalmente sin techos y donde apenas empezaban las labores de reparación el 1 de febrero, cuando los huracanes arrasaron desde noviembre y la realidad de precaridad y falta de recursos la reportan de vieja data.

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