Aún no acaba de salir humo blanco en las negociaciones del salario mínimo. En su sexta ronda, los sandinistas no logran ponerse de acuerdo y desde ahora el Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana (Conimipyme) teme que debido a la falta de consenso, finalmente toque apegarse a los indicadores que establece la Ley del Salario Mínimo para definir el ajuste, lo que andaría en menos del uno por ciento.
La Ley del Salario Mínimo establece que cuando no se logre un pacto entre los delegados, el Ministerio del Trabajo es el obligado a tomar la decisión final para que este se aplique a partir del 1 de marzo, que es cuando entra en vigencia la nueva tabla salarial, que rige a nueve de los 10 sectores de la actividad económica. El sector de zona franca está entre los regidos, pero este tiene otra forma de acordar sus ajustes.
Los indicadores a tomar en cuenta son la inflación, el crecimiento económico y la canasta básica. En la sexta sesión, que se realizó este jueves, el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) llegó a decir que será hasta el próximo jueves, el última día de la sesión programada para buscar un acuerdo tripartito, cuando presentarán su terna.
El presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana (Conimipyme), Leonardo Torres, reiteró que no van a mover su propuesta de ajuste de un tres por ciento para todos los sectores, excepto el turismo, para el que piden un uno por ciento.
«Si no se llegara a acuerdo tripartito, la ministra tendría que hacerlo y sería en todo caso casi el uno por ciento, porque es 0.93 por ciento, eso es el resultado de la suma aritmética de la inflación que es 2.9 y menos dos por ciento de decrecimiento económico», explicó Torres.
El representante empresarial obtiene el promedio de caída de dos por ciento de la economía, basado en el rango de entre 1.5 y 2.5 por ciento de reducción del Producto Interno Bruto (PIB) que estima el Banco Central de contracción el año pasado, cuyo dato más definido se debe divulgar en marzo.
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Torres señaló que él volvió a insistir con los miembros del FNT en que presenten su propuesta, pero estos siguen señalando que deben discutirlo a lo interno.
El empresario explicó que si el FNT lleva una propuesta distinta a la de los sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), estos grupos estarían divididos y entonces no coincidiría con la terna de Conimipyme del tres por ciento y la ministra estaría obligada a determinar el aumento y se perdería el tripartismo.
El año pasado, en un contexto de mayor incertidumbre económica, tomando como referencia los indicadores del 2019, el salario mínimo se ajustó en 2.63 por ciento, de manera que si se deja en 0.9 por ciento este año, sería una enorme diferencia y en mejores condiciones económicas.
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Por su parte, el secretario de la Central Sindicalista de Trabajadores, Pedro Ortega, expresó que aparentemente hay un consenso del tres por ciento para los nueve sectores económicos a los que se les aumentará el salario mínimo.
A criterio de Ortega, la última sesión podría extenderse hasta el 4 de marzo, pero se aplica de manera retroactiva a los trabajadores. «El peligro es llegar a marzo y que a falta de consenso el salario mínimo sea decretado por la ministra del Trabajo conforme la Ley del Salario Mínimo nacional», manifestó.
Ortega expresó que habría que preguntarle al FNT si quiere llegar hasta el punto donde los trabajadores vayan hasta la octava ronda y al no haber consenso, el Mitrab establecería su dictamen y probablemente se desmejorarían las propuestas que hizo el sector privado en las mesas precedentes.
«En este caso saldríamos perdiendo la clase trabajadora, entonces yo no sé si están apostando a que la ministra del Trabajo aplique la ley «, concluyó.
La gran empresa, representada a través del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), no forma parte de estas negociaciones, posición que mantiene desde el 2019, luego que en el 2018 estallaran las revueltas políticas y, por tanto, demandara una salida primero a la crisis política para luego discutir temas económicos. Eso sí, a inicio de estas negociaciones en enero, la cúpula empresarial dejó claro que no había condiciones económicas actuales para un ajuste de este tipo, aunque admitió que los trabajadores se lo merecen.