En medio de las dificultades y limitaciones, el colegio privado Niño Jesús, de Bilwi, abrió sus puertas este 8 de febrero para recibir a sus estudiantes de primaria y secundaria, aún cuando sus infraestructuras se mantienen dañadas, como el resto de centros escolares del Caribe Norte que fueron destruidos por los potentes huracanes Eta y Iota.
La dirección del centro tenía previsto regresar el pasado 1 de febrero, junto a los demás colegios a nivel nacional, pero las condiciones no le permitieron recibir a unos 350 estudiantes que están matriculados este año.
«Desde que pasaron los huracanes no nos hemos detenido a recoger escombros, se suponía que el 1 de febrero teníamos que haber comenzado las clases, como en todo el país, pero no hemos logrado terminar. Se han hecho reparaciones para iniciar las clases», dijo Sor María Rosibel Mora Arias, parte de las autoridades del colegio.
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Con escobas, baldes, lampazos, machetes y hasta motosierra, los 14 docentes que laboran en ese centro, junto a padres voluntarios, lavaron pupitres, mesas, paredes y cortaron árboles para acondicionar los pocos salones que se pueden utilizar para impartir clases. El pabellón principal, que es primaria, quedó inhabilitado debido a que sigue sin techo y sus paredes están muy dañadas.
Sin embargo, las aulas que se han destinado para recibir a los alumnos están ubicadas cerca de un abismo que queda cerca de las costas, por lo que la dirección está contrarreloj para construir el nuevo colegio en un punto seguro.
«Hemos techado las (aulas) para que los muchachos estén protegidos de la lluvia y el sol, el pabellón de primaria (que está a una larga distancia del abismo) hay una organización que nos va a apoyar para convertirlo en auditorio, ya como aula no va a funcionar más», aseveró Sor María Mora.

Campaña de solidaridad
Las autoridades del colegio Niño Jesús han lanzado una campaña de solidaridad para que organizaciones y empresas nacionales como internacionales apoyen el proyecto de la construcción del nuevo centro escolar que quedará ubicada en el mismo terreno pero más distante de la costa, y con estructura más fuerte para poder soportar huracanes y pueda servir de refugio.
«Todo esto provisional, esperamos con mucha fe y esperando que Dios toque los corazones, construir un colegio nuevo para inaugurarlo antes de que finalice este año», expresó Sor María Mora.
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Por el momento, expertos están evaluando el sitio y trabajando en los planos para la construcción. De acuerdo a Sor María Mora, ya hay una donación de 10 salones de clases. El nuevo colegio contaría con preescolar comunitario, primaria y secundaria.
Los estudios del nuevo proyecto revelan que por ahora se requieren al menos un millón de dólares, para la reconstrucción del centro escolar.
El colegio Niño Jesús solicita ayuda económica para construir un nuevo centro, para ello han compartido la siguiente cuenta en los bancos BAC, en dólares: 000101068, Misioneras Catequistas Lumen Christi. También puede llamar al número 81318287 madre Jeannette Hernández Quirós.
El colegio Niño Jesús tiene 76 años de fundación, e inició por el clamor de los padres de familia ante la necesidad de una educación de calidad para sus hijos.
Los docentes realizaron una jornada de limpieza para preparar los salones y recibir a los alumnos. LA PRENSA/WILMR LÓPEZ
La dirección del colegio ambientó una parte de las aulas para el inicio de clases, el pabellón de primaria quedó inhabilitado tras el paso de los huracanes Eta y Iota. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ
Así se encuentra el pabellón de primaria del colegio Niño Jesús. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ
El área de cafetería también quedó destruido. Este espacio sigue sin repararse debido a los costos que conlleva. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ