Cada vez son más los nicaragüenses que se sienten inseguros en el país, los que perciben más peligro en las calles a lo largo de los años y los que reconocen haber sido asaltados o agredidos por delincuentes, revela la más reciente encuesta de CID-Gallup.
El 61 por ciento de la población encuestada considera que la inseguridad ciudadana ha aumentado en el país y registra el nivel más elevado de crecimiento del crimen y la violencia en los últimos diez años en Nicaragua, detalla la encuesta de la firma costarricense.
Estos datos se ven reflejados en la ola de crímenes violentos, robos y asaltos que se registran con más frecuencia en el país, a tal punto que en orden de consideración sobre los principales problemas de Nicaragua, para la población la inseguridad ocupa la cuarta posición, que encabeza la falta de empleo, corrupción en el Estado y situación política en el país.
Según al análisis, el nivel más alto en que ha estado esta percepción de inseguridad en los últimos diez años fue en el 2019 —tras la crisis sociopolítica de 2018—, donde esta estadística alcanzó el 59 por ciento, es decir que solo en el inicio de enero la percepción fue más alta que en años anteriores.
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«Hay muy pocos que consideran que la delincuencia ha mermado en Nicaragua. Más bien, continuamente aumenta la proporción que dice que ha aumentado. Las personas más jóvenes y los que residen en Managua son quienes tienen mayor probabilidad de decir que ha aumentado», dice la encuestadora en su informe.
Año desfavorable
Para la especialista en temas de seguridad, Elvira Cuadra, lo que este estudio indica es que este 2021 será «desfavorable» en términos de seguridad y violencia, enmarcado por un año electoral, y atribuye este incremento a la política de represión que el régimen ha impuesto en la sociedad.
«Generalmente en los años electorales la violencia política tiende a incrementarse, ha sucedido en procesos electorales anteriores, por lo que es predecible que suceda esta vez. Además, cuando la violencia es tolerada por el Estado, eso usualmente se convierte en un incentivo para otras formas de violencia como la delincuencia y criminalidad común y eso es algo que vamos a tener presente este año», analizó Cuadra.
Si bien la firma en esta ocasión no atribuyó a ningún sector de la sociedad el índice de criminalidad, lo cierto es que desde el 2018 el país viene arrastrando un alto grado de inseguridad y delincuencia, aunado por la violencia estatal y el estado de sitio que mantiene la dictadura contra opositores, porque a pesar del despliegue policial en las calles el índice de inseguridad no disminuye, por el contrario aumenta.
Al respecto Elvira Cuadra señala que la población se encuentra «desprotegida» puesto que las autoridades policiales tienen como misión permanecer en puntos específicos, como hoteles, universidades y centros comerciales, evitando que opositores se levanten en contra de la dictadura de Daniel Ortega, mientras que en las principales avenidas los maleantes ejecutan los robos con total libertad.
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«La presencia policial no está orientada a resguardar la seguridad de las personas y sus bienes, está orientada más bien con un propósito político que es limitar o impedir cualquier actividad de protesta de parte de la ciudadanía, por eso es que el despliegue policial no es efectivo en prevención de delito o proveer mayor seguridad», dijo Cuadra.
«En la actualidad es el nivel más elevado de crecimiento del crimen y la violencia percibido en los últimos diez años», afirma le encuesta de la firma CID-Gallup.
El alto índice de inseguridad y criminalidad también podría estar relacionado con los indultos masivos realizados por el Gobierno a reos comunes que poseen delitos graves, particularmente los casos de femicidios que se han registrado en el inicio de año, donde los responsables han sido presos liberados por la dictadura. «Sí, se puede inferir que hay una relación porque esos delitos se han cometido por estas personas liberadas en estos indultos».
Víctimas de asalto
El estudio también arroja que una tercera parte de los población manifiesta haber sido víctima personalmente, o alguien en su hogar, de un robo o asalto. En total, un 31 % de los encuestados afirmó haber experimentado o conocer dentro de su familia un caso de robo o asalto.
Esta cifra es la más alta desde el 2011. «Es un aumento de 11 puntos desde el año pasado. Alcanzando el índice el valor más elevado de los últimos diez años, indicando una descomposición social en Nicaragua con este hallazgo de la encuesta», destaca la firma.
La encuesta señala que en términos generales el 10 por ciento de la población opinó que la inseguridad ciudadana es uno de los principales problemas del país, solamente superado por el desempleo con el 36 por ciento, la corrupción del Gobierno con 16 por ciento y la situación política del país con el 11 por ciento.
Cabe destacar que el robo (con fuerza, violencia e intimidación) es uno de los delitos con mayor incidencia en el territorio nacional, de acuerdo con el anuario estadístico actualizado hasta el 2019 de la Policía.
El estudio fue realizado entre el 10 y 25 de enero de 2021 y se consultó a 1,200 adultos, todos mayores de 16 años, los cuales fueron localizados por medio de su teléfono celular.
«Como es usual en este tipo de investigaciones, se trabaja con el error máximo permisible (nivel general de confianza) del 95 % para las estimaciones. Por otra parte, los márgenes de error se definen con base en el tamaño de la muestra con la que se está trabajando. A nivel general, en los casos en que se utiliza la totalidad de la muestra, el error de muestreo sería de 2.3 por ciento», concluye el estudio.