CONTENIDO EXCLUSIVO.
El Frente Sur no tiene problemas en la receptoría. El veterano Santiago Jiménez no representa una amenaza con el bate, pero es una garantía con el guante. Es perspicaz y su brazo aún es respetado, además sabe conducir el juego.
No obstante, de pronto los sureños pueden echar mano también a Melvin Novoa y de Winston Cerrato, dos jóvenes cátcheres de un gran potencial y capaces de transformar cualquier plantel con habilidad detrás del homeplate.
Chinandega podrá contar con uno de los mejores jardineros del país en Ismael Munguía. Matagalpa tendrá al prometedor chavalo Elián Rayo y en el Bóer acarician la idea de contar con Lennard Crawford y Dilmer Mejía.
El punto es, que una buena parte de los prospectos nicas firmados han recibido permiso para jugar el Pomares venidero debido a la incertidumbre que rodea la próxima temporada de beisbol en las Ligas Menores.
La pandemia del Covid-19 tiene muchos planes en el aire. La campaña de las Ligas Mayores podría comenzar en su tiempo previsto, pero con la Menores no hay seguridad. Y ya vimos como en el 2020 fue cancelada.
Así que a los equipos de las Grandes Ligas les interesa que sus jugadores acumulen turnos e innings lanzados como parte de su desarrollo. Y el Pomares es un estupendo escenario para el objetivo de conservar sus condiciones.
Y aunque no se dispone de la información respecto al tiempo que estos jóvenes van a estar disponibles, lo cierto es que todos ellos serán gran atractivo en este Pomares y hacen mejores a los equipos a los cuales pertenecen.
A la vez, se le da utilidad a un torneo que ha tenido como objetivo básico entretener. Y que lo cumple bien porque hay representantes de cada departamento y eso genera mayor identificación de los fanáticos.
Todavía hay gestiones con los permisos para varios jugadores, incluyendo Kevin Gadea, quien es pretendido por Matagalpa. Y hasta se ha hablado de agregar a un equipo al propio Cheslor Cuthbert, de Cincinnati.
El San Fernando ya tiene a Rodolfo Bone, los Toros a Jaret Albir, los Dantos a Alexander Vallecillo, mientras otros establecen las conexiones para entrar en acción a partir del próximo 19 de febrero, fecha inaugural del torneo.
Y aunque muchos van a decir que el Pomares no es el mejor torneo para que los chavalos se desarrollen, claro que es mejor que cualquier fogueo o adiestramiento sin la atmósfera de la competencia de por medio.
El Pomares, que a menudo se juega ante llenos totales en los estadios, puede ser útil en la templanza del carácter de estos chavalos que a menudo juegan ante escaso público en las Ligas Menores en EE. UU.
Puede ser que jueguen un mes o a lo mejor dos porque el viaje puede darse hasta que el entrenamiento primaveral de los Grandes Ligas se haya acabado, así que vamos a poder disfrutarlos un rato y eso es magnífico.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
CONTENIDO EXCLUSIVO.