A Daniel Ortega le convienen las elecciones libres

Hace tres semanas comenté en LA PRENSA: “En 1989, la periodista Ada Luz Monterrey, militante sandinista, me dijo: ‘Si gana la Violeta nos van a matar a todos los sandinistas’. Ganó doña Violeta y no mataron, encarcelaron ni confiscaron a ningún sandinista. Pero, si hoy existiera un temor parecido, sin acuerdos que eliminen el miedo de perder, dudo que Daniel Ortega permita elecciones libres. Si somos realistas todos —incluso los que más han sufrido— tendremos que pasar página, pues la única manera de evitar más sufrimientos es teniendo elecciones libres, el único camino posible para vivir en paz, democracia, libertad y prosperidad”.

En un artículo de la semana pasada, también en LA PRENSA, Humberto Belli expresó: “…los OrMu, JAMÁS (en mayúsculas) dejarán el poder a través de elecciones o medios pacíficos si temen que al perderlas peligrarán su libertad o su fortuna. Para casi cualquiera en sus zapatos es preferible el escenario venezolano que ser aplastados”. Agregó: “Crear una fórmula donde los OrMu superen ese temor (…) requerirá de la oposición y del Gobierno muchas concesiones y quizás hasta pactos o negociaciones políticas. Estas quizás tengan, para muchos, olor a purgatorio. Pero ¿no es este preferible al infierno?”.

Es evidente que la única manera de que Daniel Ortega permita elecciones libres y entregue el poder (si las pierde, como creo que pasaría), es si previamente se acuerdan los términos para un traspaso del poder que asegure su vida, libertad y bienes, los de su familia y de quienes lo respaldan. Acuerdos garantizados —de alguna manera— nacional e internacionalmente. Quizá un trago muy amargo y doloroso para algunos, pero necesario si queremos evitar peores sufrimientos que los que la actual situación produce. Acuerdos que también garanticen no pretender “gobernar desde abajo”.

Lograr estos acuerdos requiere que Daniel Ortega esté convencido de que las elecciones libres son lo mejor para él y su gente, las gane o las pierda. Si Daniel Ortega piensa con sensatez, sin oír consejos equivocados ni anteponiendo otras consideraciones a la razón, concluiría que lo que más le conviene es celebrar elecciones libres y si las pierde entregar el poder mediante una transición tranquila, asumiendo el FSLN sus diputaciones y demás derechos propios de la oposición en una democracia. Lo contrario sería quedarse gobernando contra la voluntad popular expresada en comicios confiables. Internacionalmente su gobierno se consideraría ilegítimo y no sería reconocido por los gobiernos que realmente importan porque se trata de los países que compran nuestros productos: Estados Unidos y la Comunidad Europea, por ejemplo.

Si estos países llegaran a sacarnos de los tratados de libre comercio, nuestras exportaciones no podrían competir con las de otros por los altos aranceles que pagarían. En ese caso de muy poco serviría el reconocimiento de Rusia, Cuba, Irán, Venezuela, de cualquiera de las dos Chinas, etc., que no nos compran (ni nos comprarían) casi nada de nuestro café, carne, azúcar, etc., que nos aportan las divisas para poder importar todo lo que necesitamos. Si, además, Nicaragua perdiera el financiamiento internacional para reparar hospitales, escuelas, etc., nuestro país caería en una terrible situación. Si se diera ese escenario, ¿valdría la pena gobernar un país en esas condiciones? ¿Gobernar a la fuerza un país muy empobrecido, arruinándose cada día más, sin ninguna salida?

Todos somos de la muerte y Daniel Ortega ya no es un joven saludable. Su liderazgo en el FSLN no tiene sustituto. Varios analistas afirman que si algo le pasara siendo presidente, sucederían conflictos impredecibles dentro del FSLN, que mejor los resolverían o prevendrían desde la oposición. Daniel Ortega este año tiene una oportunidad de oro para salir bien de todo conflicto con su familia y su gente, que no deberían desaprovechar porque difícilmente se les volverá a presentar. Saber medir los tiempos es sabiduría y en política la historia lo confirma.

El autor es abogado y comentarista de temas políticos y religiosos.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí