La infancia de Edipo

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Se conoce que las fuentes primarias de la mitología griega son principalmente las obras de los poetas Hesíodo y Homero, lo mismo que las de los autores de las grandes tragedias, como Sófocles, Esquilo y Eurípides.

Precisamente en las obras de Sófocles se encuentra el mito de Edipo, que ha dado motivo a estudios y teorías de la psicología, como la del complejo de Edipo creada por el psicoanalista alemán Sigmund Freud.

Edipo fue un hombre infortunado que, siendo noble y bondadoso, por capricho de los dioses sin saberlo cometió parricidio al matar a su padre, Layo, rey de Tebas, e incesto al casarse con su madre, Yocasta, esposa de Layo. Tan infausto destino le fue marcado a Edipo desde su infancia, inclusive desde antes de que naciera.

Estando Yocasta embarazada, el oráculo de Apolo en Delfos advierte a Layo que ese hijo le quitará la vida. Se perturban los reyes tebanos al conocer tan terrible predicción. Pero no se les ocurrió que Yocasta abortara porque esto solo se admitía o recomendaba “para evitar que las familias fuesen muy numerosas y las ciudades demasiado pobladas”, según expresó Aristóteles en el Libro IV, Capítulo XIV de su obra titulada Política. Pero además el gran filósofo griego advirtió que para que el aborto no tuviese carácter criminal, solo debía practicarse antes de que el feto llegase a tener “sensibilidad y vida”.

La decisión de Layo, seguramente con el consentimiento de su mujer, fue que al nacer el bebé lo dio a unos sirvientes para que lo fueran a “exponer” al bosque, o sea abandonarlo. Lo llevaron al monte Citerón, donde lo dejarían abandonado, pero antes los sirvientes perforaron los talones de la criatura para introducirle una cuerda y colgarla de los pies.

Pasaron por allí unos caminantes originarios de Corinto, y a donde se dirigían, y al ver a aquel niño tan hermoso e indefenso decidieron llevárselo. Al llegar a Corinto lo llevaron al rey, Pólibo, quien vivía angustiado porque su esposa, Peribea, no podía concebir y no tendría heredero. Por eso Pólibo decidió quedarse con el niño y criarlo como si fuese su propio hijo.

Edipo, le pusieron por nombre, porque en el griego antiguo esa palabra significaba “pies hinchados”, como los tenía aquel niño por la perforación que le hicieron los criados de Layo. En Corinto Edipo fue creciendo, reconocido como príncipe heredero del trono que algún día dejaría su padre adoptivo.

Cuenta el filósofo y mitólogo francés Luc Ferry en su obra La sabiduría de los mitos. Aprender a vivir, que Edipo creció creyendo que Pólibo y Peribea eran sus verdaderos padres. Pero físicamente en nada se parecía a ellos y, como ha ocurrido siempre, en la ciudad corrían calladamente ciertos rumores.

No obstante, todo iba bien para Edipo, sigue contando Ferry, hasta que un día, mientras juega con otros niños, se pelea con un compañero y este le grita: “¡bastardo, tú no eres hijo de Pólibo y Peribea!”. Edipo va en carrera a donde Pólibo y le comenta lo que le han dicho. Su padre adoptivo le dice que no haga caso, pero sin convicción, lo que deja en el muchacho una duda que no deja de atormentarlo mientras va creciendo.

Pasa el tiempo y cuando ya tiene edad suficiente Edipo va a Delfos, para consultar al oráculo. Pero los oráculos no explican el pasado, solo advierten sobre el futuro y el de Apolo le responde enigmáticamente: “Matarás a tu padre y te casarás con tu madre”. Edipo se horroriza y toma la decisión de no regresar a Corinto, para evitar que se cumpla la trágica profecía. Toma cualquier rumbo y finalmente decide ir a Tebas, para radicarse allí, pero sin saberlo es solo para encontrarse con su trágico e ineluctable destino trazado por los dioses.

Cerca de Tebas, en un cruce de caminos Edipo se topa con un grupo de desconocidos que van en caballos, le impiden el paso, casi lo atropellan y él desafía al que parece ser el jefe. Pelean con sus espadas y Edipo mata al desconocido, que en realidad era Layo, su verdadero padre.

Sigue Edipo su camino y antes de llegar a Tebas mata a la Esfinge, un monstruo que con sus tropelías aterroriza a la población. Agradecidos, los tebanos lo acogen como héroe, y como pasa el tiempo y Layo no aparece, como premio lo casan con la reina Yocasta lo que por supuesto él acepta complacido. El funesto vaticinio del oráculo de Apolo se cumple, Edipo ha matado a su padre y se ha casado con su madre.

 

Opinión
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