Durante la homilía de este domingo 17 de enero, monseñor Rolando José Álvarez abogó para que los diferentes actores políticos nicaragüenses, en vísperas de los comicios que esperan se celebren en noviembre próximo, tengan presente la búsqueda del bien común en cualquier proyecto de nación para la construcción y edificación de la nueva Nicaragua, donde exista justicia social, paz y estabilidad económica.
Desde la Catedral San Pedro Apóstol, en Matagalpa, monseñor Álvarez insistió en que es necesario preguntarles a los políticos realmente «¿qué es lo que buscan?», y añadió que deben tener en cuenta que los ciudadanos nicaragüenses no quieren a políticos ambiciosos.
Le puede interesar: Obispos abogan para que Nicaragua sea una familia y practique valores que promuevan espacios respetuosos
«¿Qué buscan? Dios mediante, la respuesta sea el bien común del pueblo, ser servidores del pueblo, estar preferentemente con los más desfavorecidos, ponerse al lado de los vulnerables, de los olvidados de siempre, aportar su granito de mostaza para ser de Nicaragua un país con visión de nación, con justicia social, estabilidad y desarrollo económico, hacer de la política el arte de la civilización, del progreso de los pueblos hacia una sociedad justa y solidaria», declaró el obispo de la diócesis de Matagalpa.
Enseguida reiteró que los nicaragüenses urgen de actores políticos que tengan presente los sufrimientos y angustias del pueblo. «Ciertamente no queremos ambiciones, ni ambiciosos. Ambiciones ni personales ni grupales, protagonismo fuera de la realidad, insensatez (…) queremos seriedad con el pueblo, la justicia empieza con la sinceridad de cara a la nación y particularmente a las inmensas mayorías que son los pobres, obreros, trabajadores, campesinos», manifestó monseñor Álvarez.
A los políticos: Busquen la justicia del reino de Dios
«Busquen la justicia del reino de Dios y el resto vendrá por añadidura, todo político que quiere y busca el bien común, debe empezar por contemplar al crucificado y en el crucificado debe contemplar al pueblo que sufre, al pueblo humilde y sencillo de rostro adolorido (…) En la contemplación del crucificado los políticos podrán encontrar que es posible construir una nación que vele por el respeto de la persona humana, especialmente por los más débiles e indefensos», instó el obispo.
Agregó que la prueba «máxima de grandeza» está en la forma en que se trata a cada ser humano, especialmente a los más débiles e indefensos.
A los ciudadanos nicaragüenses el religioso los llamó a continuar orando para tener discernimiento y encaminarse en vías de solución justa y pacífica y sobre todo tratarse como hermanos. «Mientras tanto, amadísimos nosotros sigamos orando, sigamos orando para que el divino espíritu nos ilumine a todos los nicaragüenses para encontrar caminos y vías de solución justa y pacífica, sigamos orando para que juntos todos sin exclusión y exclusividades, mirándonos como hermanos y tratándonos como tal podamos construir nuestra Patria y podamos edificar la nueva Nicaragua», apuntó el religioso.