Al menos 31 personas fallecieron durante el 2020 como consecuencia de derrumbes en minas artesanales en Nicaragua, de acuerdo a un reporte preliminar brindado por el Centro Humboldt, basado en el seguimiento de los accidentes a través de fuentes periodísticas y reportes confirmados en las comunidades.
Heizel Tórrez, oficial de minería del Centro Humboldt, explicó a LA PRENSA que se da por hecho que una persona perdió la vida después de no tener noticia del estado en que se encuentra bajo varios metros de profundidad. «Estamos consciente de que hay perdidas de vida humana tras cualquier derrumbe, porque sabemos que ahí la gente trabaja desde las cinco de la mañana. Una persona puede aguantar sin oxígeno 3 minutos», indicó.
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A criterio de la especialista, la actividades de pequeñas minerías no se deberían de desarrollar, debido a que la labor no es regulada por las instituciones correspondientes como el Ministerio de Energía y Minas de Nicaragua (MEM) y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA).
«La actividad de pequeñas minerías o minería artesanal no se deberían de desarrollar en esas zonas que además de ser protegidas, los mineros no cuentan con técnicas fundamentales para la extracción del oro, en términos de salud y ambiental, requieren equipamientos de protección, conocimiento técnico (…) leyes en donde la minería artesanal sea regulada en términos de protección de la vida, no solo en términos de desarrollo económico, porque no tenemos leyes que vinculen la protección social, ambiental. No existe un reglamento para que estas personas tengan seguridad social», apuntó Tórrez.
Vidas en riesgo por la necesidad
El reporte del Centro Humboldt indica que en este año 31 obreros artesanales murieron tras quedar soterrados en minas artesanales. A pesar de la vulnerabilidad que representa dicha práctica, se ha convertido en la principal fuente de ingreso económico para muchas familias de las comunidades. «A pesar de los conflictos sociales y desconocimiento de técnicas avanzadas que permitan alcanzar resultados más rentables, la güirisería es una esperanza para un pueblo el cual su principal fuente de desarrollo es dicha actividad», cita el reporte.

Tórrez mencionó que durante este año la práctica de güirisería ha aumentado y eso tiene efecto directo en la cantidad de víctimas de este año. En los últimos meses la saturación de los suelos por las lluvias y los embates de los huracanes Eta e Iota incidieron para que las zonas fueran más propensas a los deslizamientos.
«La actividad está en auge, vemos que antes no habían pequeñas minerías en la reserva de Río San Juan, Waslala, Río Grande, por ejemplo, que son zonas vulnerables por la altura, y sus suelos saturados en términos hidrológicos, tienen cantidad de fuentes subterráneas que altera la estructura morfológica del suelo y por ende no es conveniente hacer excavaciones de más de 100 metros, la minería se vuelve un fenómeno social en su esencia porque ya se ve como algo normal que la gente muera haciendo la actividad», dijo la especialista.
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Los casos en 2020
- Mina Río San Juan
El 4 de febrero, Wilmer Antonio Sevilla Martínez, de 21 años, perdió la vida producto de un derrumbe en una mina artesanal, ubicada en la comunidad Nuevo Chontal, en San Carlos, departamento de Río San Juan. Al día siguiente, extrajeron el cuerpo sin signos vitales y declarado muerto preliminarmente por asfixia, presentaba golpes de consideración en todo el cuerpo.
- Mina Rincón de García
El 17 de junio, tres mineros quedaron soterrados tras un derrumbe que ocurrió mientras laboraban en la Mina Rincón de García, en Villanueva, Chinandega. Los güiriseros soterrados fueron reportados como Maycol Jasiel Mendoza Izaguirre, de 19 años, José Mendoza Cárdenas, de 26 años, y Lester Eduardo López Ríos, de 16 años. Los cuerpos de los mineros fueron sacados por los rescatistas en bolsas negras para entregarlos a sus familiares y darles cristiana sepultura.
- Mina Santo Domingo
El 30 de octubre, Óscar Simeón Miranda, de 25 años murió luego de quedar soterrado junto a otro compañero de trabajo, cuando realizaban labores de mina en el municipio de Santo Domingo, Chontales.
- Mina artesanal Bonanza
El 3 de noviembre, dos hombres que fueron identificados como Will, de 38 años y Norvin, de 39 años murieron soterrados producto de un deslizamiento de tierra registrado en una mina artesanal del municipio de Bonanza conocida como Tigre Negro, como consecuencia de las lluvias y fuertes vientos provocados por el huracán Eta, de categoría 4, que ya se encuentra en territorio nacional.
- Mina artesanal en Río San Juan
El 4 de diciembre, al menos unas 15 personas quedaron enterradas tras un derrumbe registrado en la comunidad La Esperanza número 2, del municipio de San Carlos, departamento de Río San Juan. Del total de los soterrados, las autoridades de Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED) lograron rescatar dos cuerpos sin vida, identificados como Santos Isaac Herrera Olivia e Israel Sequeira López, pero no dieron más detalles de las otras 11 personas soterradas.
- Mina artesanal en Rancho Grande, Matagalpa
Este 18 de diciembre, un nuevo derrumbe, en una mina artesanal ubicada en la comunidad Las Brisas Yahoska, Rancho Grande, en el departamento de Matagalpa, dejo al menos 10 mineros soterrados .Los bomberos de Matagalpa como la Policía, el Ejército y el Ministerio de Salud hicieron presencia en la zona, pero asegura que «fue difícil» realizar las labores ya que continúan presentándose deslizamientos de tierra.