Nicaragüenses de primera y nicas de segunda

El pasado trece de diciembre, la Revista Domingo —que es una publicación de LA PRENSA— nos regaló un extenso reportaje con el ex big leaguer Dennis Martínez, sin lugar a dudas, el nicaragüense más conocido y respetado dentro y fuera de nuestras fronteras. Una de las preguntas que le hiciera el reportero y que me motivó a este escrito, fue: se ha hablado mucho que usted podría ser un buen candidato a la presidencia, ¿estaría dispuesto a asumir ese reto? La repuesta de Dennis Martínez fue sencilla y reveló una de las injusticias, de las muchas que se cometen con los nicaragüenses que hoy viven en el extranjero y que para hacer el mejor uso posible de los derechos que les concede el país donde escogieron vivir, han adoptado su ciudadanía.

Su repuesta fue: “las leyes de Nicaragua no me lo permiten por mi condición de ciudadano de los Estados Unidos, pero voy a contribuir en todo lo que me sea posible para lograr la democratización de mi país”. No me cabe la menor duda que la persona u organización que Dennis Martínez apoye, contará con un importantísimo espaldarazo político.

Pero, en realidad, a lo que me quiero referir en este artículo, es a los subterfugios convertidos en “leyes” con el único propósito de dejar fuera a los nicaragüenses que viven en el exterior, no se les permite votar, no hay un mecanismo oficial para dotarlos de su cédula de identidad, para poder optar a cualquier cargo de elección popular, fuera de la presidencia se les pide que tienen que residir en el país un mínimo de cuatro años. Todo esto por mencionar algunos, pues hay otras restricciones que los convierten en nicaragüenses de segunda.

Al igual que Dennis Martínez, hay cientos de compatriotas que han logrado destacarse en diferentes campos y lo que los engrandece, es que muchos de ellos hacen un aparte de sus obligaciones y le dedican tiempo y recursos a mantener viva la llama del patriotismo en sus comunidades. Recientemente mi amigo Arnoldo Castillo, quien es un empresario destacado accionista de la cadena de supermercados Food Depot, posteó en su Facebook que estaba dispuesto a retornar a Nicaragua a poner su experiencia y conocimientos al servicio de la patria y que pensaba lanzar su candidatura a la presidencia, haciendo uso de sus propios fondos. A raíz de las declaraciones de Dennis Martínez, lo llamé y le dije: “Lástima, Arnoldo, tu capacidad, carisma y tu condición de norteño, hubieran enriquecido el proceso de escogencia de candidatos”.

Su respuesta me sorprendió, pues me dijo: “Yo voy a llegar a Nicaragua y me voy a inscribir para obligar al Consejo Supremo Electoral a inhibirme y, al igual que Dennis, voy a apoyar al que el pueblo considere el mejor candidato.

Como los dos antes mencionados, podría llenar docenas de cuartillas con otros nombres, como ejemplo se me ocurre mencionar al doctor Miguel López Baldizón, expresidente de la Asamblea Nacional, quien reside en Costa Rica y apoya a nuestros compatriotas en ese país; un Róger Castaño, empresario con residencia en Florida, que tutela los Derechos Humanos de nuestros compatriotas en ese país como representante de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH); el doctor Rafael Cárcamo, quien reside en California y preside la Diáspora Nicaragüense. En fin, como ellos muchos otros.

Cualquier político que aspire a contar con el favor del pueblo, tiene que comprometerse que dejarán de haber nicaragüenses de primera y nicaragüenses de segunda. Una vez que hayamos salido de esta dictadura, hay que dar los pasos legales necesarios para dotar a nuestros conciudadanos en el exterior de su cédula de identidad, crear las condiciones que les permitan votar en futuras elecciones nacionales como municipales, según sea su lugar de nacimiento.

No podemos seguir desechando ese importantísimo conocimiento y experiencia que han adquirido allende de nuestras fronteras. Son hombres valiosísimos como nuestro Dennis Martínez.

El autor es comentarista político.

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